En pocas palabras...

SEP: El coyote y las gallinas

En su desesperación por ser los primeros, si no es que los únicos en aplicar el examen de aprovechamiento a los más de un millón 200 mil alumnos de primaria y secundaria, la Secretaría de Educación en el estado puso a los propios maestros a evaluar a sus alumnos.

Para efectos prácticos es como “poner al coyote a cuidar a las gallinas” porque ni modo que ellos mismos vayan a reprobar a quienes enseñan a diario.

Estados como Oaxaca o Michoacán se han negado sistemáticamente a ser evaluados porque la corrupción y los abusos del magisterio están a la orden del día.

Por fortuna en Nuevo León las cosas son distintas. El magisterio (léase secciones 21 y 50 del SNTE) está dispuesto a colaborar con la autoridad y a cumplir los planes de estudio, pero una cosa es “Juan Domínguez y otra no me friegues”.

Según el acuerdo publicado en internet, esa evaluación aplicada el 24 y 25 de junio en secundarias y los días 30 de junio y 1 de julio en primarias, debió ser parte de la calificación del quinto bimestre pero no fue así.

Además de hacerlo con el mismo personal y no con un órgano externo, ni siquiera han entregado resultados, por lo que se están engañando solos y de paso nos quieren picar los ojos a los padres de familia.

Bien por los profesores del estado que dejan a un lado los bloqueos y el desmadre de sus colegas oaxaqueños. Mal por las autoridades educativas encabezadas por Juana Aurora Cavazos, que simulan procesos de evaluación que poco o de nada sirven.

Por si no fuera suficiente, algunos maestros fueron sacados de sus planteles para poner los exámenes de matemáticas, español y ciencias, mientras que otros daban clases mientras revisaban.

El proceso pudo ser más simple si las preguntas hubieran sido cerradas, pero como el trabajo se hizo de manera casi improvisada, ahora están en serios problemas, pues nadie sabe qué beneficio pudo obtenerse de evaluar al vapor.

Para quienes somos de esta bendita tierra nos llena de orgullo ser ejemplo nacional en materia educativa, pero no debe ser a base de mentiras o forzando procesos que deben ser estrictamente cuidados.

miguelangel.vargas@milenio.com