En pocas palabras...

En el PRI: todos inquietos

Aunque se supone que en estos momentos nada está escrito y que sus militantes deberían estar tranquilos en espera de la señal indicada, en el PRI sucede todo lo contrario. Hay quienes se ostentan como emisarios del dedo divino cuando no es así.

La cercanía de los tiempos electorales en Nuevo León ha provocado que algunos acelerados tomen iniciativas, muchas de ellas a espaldas de los actores políticos. Organizan o tratan de armar reuniones supuestamente para buscar apoyos a favor de uno de los aspirantes a la gubernatura.

Es el caso de los ex alcaldes Daniel Morales, de Salinas Victoria, y Miguel Quiroga, de Ciénega de Flores, que andan promoviendo al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, y lo más probable es que sea sin su autorización.

En días pasados se dieron a la tarea de invitar a los alcaldes de la región a una comida con Ildefonso para el sábado anterior, la cual finalmente se canceló vendiéndoles la idea de que al acudir recibirían la bendición para sus candidatos.

Con la agenda del funcionario federal se antojaba difícil y mucho menos que la sola presencia en el evento significara el aval del partido para quienes busquen alguna posición o cargo en el 2015.

Pero además porque en el proceso de elegir a los aspirantes del tricolor intervienen, además de quien sea el abanderado al Gobierno Estatal, las instancias del partido que se basan en sondeos o instrumentos de medición en cada una de las localidades.

La competencia del año próximo de antoja compleja y por ello el PRI deberá tomar las mejores decisiones, pues el riesgo de perder está latente, más aún con los problemas que enfrenta el Gobierno Federal y el presidente Peña Nieto.

Habría que ver lo que piensan el secretario de Desarrollo Social, Federico Vargas, o las senadoras Ivonne Álvarez y Cristina Díaz, que siguen en la batalla por la candidatura a pesar de que muchos los dejan fuera de la contienda desde ahora.

O el diputado federal Héctor Gutiérrez de la Garza o la misma Marcela Guerra, que sienten tener los mismos méritos o más para también aspirar al cargo de mayor responsabilidad en el estado.

Se vale hacerle la lucha porque mientras la decisión no esté tomada cualquier cosa puede suceder, pero lo que no se debe es “saludar con sombrero ajeno”, y mucho peor, a espaldas de los involucrados.

miguelangel.vargas@milenio.com