En pocas palabras...

PAN: nómina vs dignidad

La contienda interna en el PAN entra en la última semana de proselitismo y de acuerdo con versiones de los mismos panistas, en el caso de la gubernatura y de la alcaldía de Monterrey se está poniendo complicado para quienes hasta hace poco se sentían seguros triunfadores.

Pese a tener el control de la nómina, Iván Garza en Monterrey está preocupado ante la tenacidad de Adalberto Madero, un político voluntarioso que está empeñado en volver al Palacio de Cristal aunque los ciudadanos no tengan los mejores recuerdos de su desempeño.

A Maderito le quedan sólo unos días para revertir la desventaja que todavía tiene, pues la elección de diputados locales y alcaldes se llevará a cabo el domingo 8 de febrero, mientras que la de gobernador y diputados federales será a la semana siguiente (domingo 15 de febrero).

Se trata de una disputa entre un perfecto desconocido como Iván y otro de sobra conocido como Adalberto. En una interna —y no se diga en la externa— eso cuenta a favor de quien ha tenido un camino recorrido aunque no haya sido el más pulcro.

Algo similar está sucediendo con Felipe de Jesús Cantú y la ex alcaldesa Margarita Arellanes, quien además de las alianzas entre los grupos panistas, tiene a su favor el fantasma del salario del miedo para quienes se resisten a perder su dignidad. Hace 30 años de eso se quejaban del PRI y ahora hacen lo mismo.

Felipe es incansable cuando se trata de llegar a un objetivo. Por eso, además de cerrar a tambor batiente su precampaña, Margarita y sus aliados, entre los cuales está Iván Garza, están buscando algún mecanismo que les garantice la lealtad de los militantes.

Para no correr riesgos, dentro de sus cuartos de guerra hay quienes han sugerido mecanismos para saber con certeza quiénes votaron y en qué sentido lo hicieron. Aunque suene a exageración, algunos mencionan la posibilidad de pedir que en la boleta pongan su nombre con tinta indeleble.

Parece descabellado y hasta grotesco, pero dicen que alguien lo propuso porque en estos momentos todo puede suceder. Piensan que es la única manera de evitar sorpresas desagradables, ya que ni siquiera la amenaza de perder el trabajo ha sido suficiente.

Este ejercicio serviría además para la próxima semana. Es lamentable ya no digamos que lo hagan, sino el simple hecho de que lo piensen. El PAN que presumía de procesos democráticos y acusaba al tricolor de deshonesto, está a punto de sucumbir ante la ambición de unos cuantos que quieren el control a cualquier precio.

miguelangel.vargas@milenio.com