En pocas palabras...

En NL: nomás impuestos

En entidades como Puebla e Hidalgo, con un presupuesto menor al de Nuevo León, la tenencia fue eliminada hace años, y sólo se aplica un cargo estatal que no llega a los mil 500 pesos para dar de alta un vehículo.

Eso sí, los que incumplen son castigados con un porcentaje del valor del vehículo y puede ser mayor a ese pago. Hace dos años, el gobierno hidalguense decidió eliminar el impuesto federal.

En Puebla sucedió algo similar en beneficio de miles de automovilistas. En contraparte y contrario a lo que sucede en nuestro estado, la verificación tiene carácter obligatorio y se lleva con más rigurosidad.

El año pasado pagué 10 mil 500 pesos sólo para dar de baja una camioneta CRV 2011 que no tenía sanciones. Es decir, esa cantidad se fue directo a las arcas estatales que se quedan con los recursos que captan por ese concepto.

Para dar de alta otra camioneta en Puebla sólo destiné unos dos mil pesos, incluidas las placas que todavía porta. Para verificarla fueron 600 pesos por año, y con ello evitar problemas para circular hasta en el DF por aquello del doble cero.

Desde anteriores administraciones, en la entidad se hipotecaron los ingresos y el Instituto de Control Vehicular fue el aval para que esos miles de millones de pesos sean parte importante del presupuesto, por lo que sería imposible quitarnos ese costo.

Ahora nos quieren recetar un nuevo cobro para cambiar las láminas, cuando hace apenas dos años se hizo el cambio. ¿Será acaso para reponerse del escandaloso fraude que se cometió en Control Vehicular, del cual nadie resultó castigado?

Tampoco Hidalgo, ni mucho menos Puebla, cambian las placas cada dos años. En 10 años han tenido dos cambios y por cada uno pagaron 350 pesos.

Dicen que las comparaciones son odiosas pero necesarias, como en este caso. Si bien es cierto que la infraestructura urbana de ambas entidades no se compara con la de Nuevo León, tampoco se vale cargarles todo a los contribuyentes.

Además de los nuevos impuestos que nos recetaron recientemente los diputados federales, el Estado nos quiere endilgar otro más a los ya de por sí deteriorados bolsillos.

Con esas medidas tan impopulares y todavía se preguntan por qué el PRI está mal calificado por los ciudadanos.