En pocas palabras...

El Metro y la Ecovía

Para un regiomontano, viajar en el Metro de la Ciudad de México en cualquiera de sus 12 líneas representa casi una hazaña. Los tumultos están a la orden del día, así como los arrimones y los roces entre las personas provocan pleitos que la mayoría de las veces pasan de las palabras a los hechos.

Con todo y eso, para desplazarse de un lugar en la gran metrópoli es necesario echar mano de los sistemas de transporte colectivo. La movilidad en vehículo es muy complicada pues las calles y avenidas están saturadas a cualquier hora del día.

Los capitalinos no podrían llegar a tiempo a sus centros de trabajo o a sus escuelas si éstos no existieran. Por ello, todas las líneas del Metro están a reventar, al igual que el Metrobús.

Por el contrario, en Monterrey la dependencia del automóvil es tal, que se ha convertido en un artículo de primera necesidad casi a la par de un teléfono celular. Nuestros hijos apenas salen de primaria y exigen un aparato de los que tengan mayores funciones.

Para cuando llegan a la preparatoria o a la facultad, ya les estamos comprando un carro con el pretexto de la inseguridad, que válido o no, presiona a los padres y los hace hasta pedir prestado con tal de cumplir el capricho.

Hace unas tres semanas utilicé el Metro de Monterrey por segunda vez en mi vida. Tenía más de 15 años que no me subía y recuerdo que en aquella ocasión lo hice como paseo.

Lo abordé un viernes a mediodía en la estación Zaragoza con destino a la Universidad, y estaba semivacío. Pude contabilizar a las 12 personas en el vagón, el cual nunca se llenó en ese trayecto.

Aunque las cifras oficiales hablan de varios cientos de miles de usuarios, tengo la percepción de que está subutilizado y eso me hace pensar en el costo-beneficio de una obra de esa magnitud.

Espero que no suceda lo mismo con la Ecovía, sistema recién inaugurado y que desde el inicio provocara controversia. Se trata también de una inversión millonaria del estado para aligerar la vida de millones de nuevoleoneses.

El Gobierno hace su parte al concretar este tipo de proyectos, habrá que ver si hace lo propio para promoverlo entre los ciudadanos, a fin de que el perjuicio de unos cuantos se convierta en el beneficio de muchos.  

miguelangel.vargas@milenio.com