En pocas palabras...

Medina: No hay quinto malo

El próximo miércoles el gobernador Rodrigo Medina rendirá su Quinto Informe, el que para muchos es prácticamente el cierre de una administración que con sus asegures y todos los malos augurios, está a unos meses de concluir.

Rodrigo ha sorteado todos los rumores que afirmaban dejaría la gubernatura y hasta le ponían nombre a su sustituto. Contra todos los pronósticos de los aveagoreros, ha sacado adelante las obras y proyectos importantes.

Esto ha implicado que la entidad siga en el top ten de las más endeudadas a nivel nacional, porque mientras en Hidalgo los niveles andan por los 4 mil millones de pesos, Nuevo León supera los 30 mil millones de pesos.

Todo suma. La realización del proyecto Monterrey IV que servirá para garantizar el abasto de agua en la metrópoli a futuro, la Línea 3 del Metro, así como la conclusión de obras de infraestructura pendientes han contribuido al mal estado de las finanzas.

Además de la deuda pública, la inseguridad es otro de los principales cuestionamientos que le achacan al gobierno actual. La violencia es un cáncer social que tiene su origen en la negligencia y complicidad de algunos políticos que lo antecedieron, pero también en lo que han dejado de hacer.

La creación de Fuerza Civil fue una respuesta al tema de la violencia, y aunque otros estados como Jalisco han replicado el ejemplo, tampoco ha sido la solución a este serio problema.

La sociedad reclama, y con justa razón, acciones contundentes, pero hasta el momento sigue siendo la asignatura pendiente en una administración que está a poco tiempo de terminar.

Aunque no todo se le puede atribuir a Medina, en nuestro querido México y Nuevo León no es la excepción, siempre buscamos a quién echarle la culpa de lo que nos sucede. Si no, pregúntenle al futbolista Miguel Layún.

La expectativa con la que llegó Rodrigo era tan alta que sus resultados parecen pocos, aunque en honor a la verdad se han hecho muchas cosas de las que nos sentimos orgullosos. A simple vista no hay mucho que celebrar, pero al interior de su equipo de trabajo tienen la certeza de que se hizo un mejor papel del que reflejan los medios.

Un gran termómetro para medir su desempeño será el proceso electoral del 2015, donde el PRI, partido que lo postuló, deberá demostrar en las urnas la aprobación o rechazo de los ciudadanos en una contienda que se antoja cerrada y compleja.

miguelangel.vargas@milenio.com