En pocas palabras...

Inseguridad: realidad o percepción

La Procuraduría de Justicia parece más preocupada en deslindar del crimen organizado el multihomicidio de Santa Catarina, que en resolver un caso sin precedentes en la vida de Nuevo León y que enluta no sólo a las familias afectadas, sino a toda una sociedad preocupada por la ola de violencia.

En lo que va del naciente 2016 suman ya 24 las personas ejecutadas, es decir, a razón de dos por día, lo cual es un récord nada alentador para un inicio de año. Eso además del incremento de robos a casa habitación que señaló el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera.

La Iglesia católica regiomontana ha denunciado la pérdida de material de oficina y papelería de su tribunal, así como objetos religiosos en algunos templos del área metropolitana.

Percepción o no, el prelado acusa que han notado una disminución en la seguridad y vigilancia en los municipios conurbados, por lo que hizo un llamado a las autoridades a cuidar estos temas que afectan a la población.

Es normal que monseñor Cabrera tenga la sensación de que las cosas en materia de seguridad no van bien, y probablemente lo mismo piensan miles de regiomontanos que están impactados con la noticia del crimen múltiple en el municipio de Santa Catarina.

Peor aún cuando escuchan o leen las declaraciones del procurador Roberto Flores, quien trata de convencernos que ni la delincuencia organizada ni la captura de Joaquín El Chapo Guzmán tienen relación con los lamentables hechos.

Mientras las familias de los niños asesinados lloran su muerte, el abogado Flores busca ajustar las estadísticas, como si eso fuera lo más importante en estos momentos de dolor. Suena hasta insensible de su parte.

Lo realmente urgente es buscar con todos los recursos del Estado a los asesinos, y de manera simultánea darles una atención integral a los padres que deben estar moralmente destruidos por la irreparable pérdida.

Además, ante este tipo de crisis, el Gabinete estatal de Seguridad debería convocar a los responsables de los municipios, así como a los mandos militares de la región, a fin de establecer una mayor coordinación porque el asunto no es para menos.

Lo sucedido la noche del sábado en el poniente de la metrópoli puede ser el principio de una serie de acciones por parte de la delincuencia para desestabilizar a nuestras instituciones, al ver que los políticos jalan cada quien para su lado.

miguelangel.vargas@milenio.com