En pocas palabras...

Influenza: ¿quién dice la verdad?

Como en el tema de la inseguridad, ahora con el asunto de la influenza en Nuevo León se cuentan historias difíciles de creer, pero ante la desinformación oficial, muchas de ellas se dan por ciertas.

Por ello se comenta que cientos de personas han muerto a causa de la enfermedad, que en esta ocasión ya no respeta “edad, sexo, ni posición social”.

Mi amigo el doctor Francisco Leannec, quien sí sabe del tema, me comenta que la influenza agrava la salud de quienes ya de por sí tienen alguna o varias complicaciones secundarias.

Según el secretario de Salud en Nuevo León, Jesús Zacarías Villarreal, en los primeros días del año hay unas 56 personas hospitalizadas, tanto en nosocomios públicos como privados, por enfermedades respiratorias; de éstas, al menos 11 están en estudio para saber si se trata del virus AH1N1.

El funcionario dice que en 2013 hubo 750 decesos por cuadros de neumonía, provocada por diversas causas y no precisamente por influenza.

Y agrega que, si bien no se cumplió la meta de vacunación contra la influenza, a la fecha llevan poco más del 80% de aplicación. La meta es de un millón 100 mil dosis.

Suponiendo que el doctor Zacarías nos diga la verdad, queda la duda sobre el número de personas afectadas por ese virus que, conforme pasan los años, se hace más poderoso y dañino.

Lo que nadie ha dicho, ni siquiera el secretario de Salud, es ¿por qué las farmacias de la entidad tienen déficit de Tamiflu, si ya sabían que la cosa de iba a poner más difícil de lo esperado?

Influenza o no, lo que se puede cuestionar es la falta de información y, sobre todo, de prevención.

En los estados del centro de la República se hacen grandes campañas para crear conciencia entre la población y, por dar un ejemplo, en los planteles escolares los niños acuden con su tapabocas para evitar contagios.

Si bien es cierto que tampoco se trata de alarmar a la ciudadanía, lo que debió hacer el sector Salud es tomar las medidas para que en las calles, o escuelas y hasta en los centros de trabajo, las personas lleven protección. De lo contrario, las clínicas y hospitales seguirán, como hasta ahora, saturados, aunque la versión oficial difiera de la realidad.