En pocas palabras...

División de poderes: una farsa

La operación política por parte del equipo de transición del gobernador electo, Jaime Rodríguez Calderón, para boicotear la aprobación de las cuentas públicas de la actual administración, es el botón de muestra de que la división de poderes en Nuevo León será de papel.

La realidad es otra. Los partidos están a merced de la voluntad de unos cuantos, aun cuando quieran hacernos creer que la raza manda y que las decisiones se toman por consenso de las mayorías.

Por instrucciones de su jefe, El Bronco, Manuel González convenció a tres diputados para evitar el quórum necesario que permita subir a la tribuna el tema de las cuentas del Gobierno Estatal y las paraestatales.

A los ciudadanos nos venden la idea de que al detener la discusión en el Congreso local buscan evitar la exoneración del gobernador Rodrigo Medina, pero en un sentido estricto lo único que pretenden es dar el primer golpe para que el caso llegue hasta la siguiente legislatura.

Eso suena más a una revancha política para desprestigiar no sólo al gobernador y a su familia, sino al PRI, como si no fuera suficiente con el desprestigio de haberlo humillado en la pasada elección con el abrumador triunfo del ingeniero Rodríguez Calderón, quien además nos demuestra que va por todo el control al estilo de su maestro Alfonso Martínez Domínguez.

Si los diputados piensan que Rodrigo o cualquiera de sus colaboradores hicieron mal uso de los recursos deberán, 1) demostrarlo con auditorías de por medio y no con base en periodicazos y 2) que si se comprueba algún desvío, el o los responsables tendrán que pagar hasta con cárcel si fuera el caso.

Se ve que poco o casi nada les importa la división de poderes y la libertad de las instituciones de tomar sus decisiones sin injerencia del Ejecutivo. ¿Dónde quedaron los aires de demócrata que nos vendieron en campaña? Lo mismo quisieron hacer en la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde por fortuna no pudieron influir en la elección del nuevo rector por más que lo intentaron.

Los universitarios decidieron que Rogelio Garza dirija los destinos de la Máxima Casa de Estudios por los próximos tres años.

En lugar de meter su cuchara en todos lados, Jaime debería preocuparse por cumplir los compromisos de salivazo hechos hace unos meses, cuando el objetivo era llegar al Palacio de Cantera. A partir del 4 de octubre cuando asuma el poder todo lo que suceda será su responsabilidad y de nadie más.

 

miguelangel.vargas@milenio.com