En pocas palabras...

Derechos humanos… humanos derechos

El alcalde de San Nicolás, Pedro Salgado Almaguer, fue noticia nacional al exhibir (injustamente para algunos y con razón para otros) en un panorámico al ciudadano reincidente que tiró basura en la vía pública.

Más allá de que se haya equivocado en las formas, Pedro logró el objetivo de llamar la atención de propios y extraños sobre un tema tan recurrente como delicado, como lo es la generación de toneladas de basura que contaminan nuestro medio ambiente.

El munícipe nicolaíta habla de 25 toneladas de desechos mensuales, las que son levantadas de la vía pública que al año suman unos 3 mil kilos de basura que implican cientos de horas-hombre y millones de pesos, los cuales son pagados con los impuestos de los nicolaítas cumplidos.

Así como para algunos puede ser injusto el trato recibido por la persona señalada como “cochino”, para muchos ciudadanos es todavía más injusto pues sin deberla ni temerla, tendrán que pagar las consecuencias.

En el fondo Pedro tiene razón, pero en las formas es donde se equivoca porque la sociedad mexicana, y la nuevoleonesa no es la excepción, puso de moda el tema de los derechos humanos. Peor aún, para los políticos de todos los partidos cuya credibilidad está por los suelos.

A mí no me asusta llamar a las cosas por su nombre, los que tiran basura en la calle sin ninguna consideración son merecedores al desprecio de los que cuidamos el ambiente. El problema es que, insisto, las autoridades deben echar mano de otros métodos para no caer en excesos.

El munícipe nicolaíta debió agotar otras instancias antes de meterse en líos que desvían la atención. Ahora resulta que buscan hacer un antihéroe a un tipo que ensucia y viola los reglamentos municipales.

En lo personal no tendría empacho alguno en balconearlo públicamente, pero creo debieron agotarse otras instancias. En los Estados Unidos lo habrían primero sancionado con una multa cuantiosa y luego hasta con cárcel.

Pedro es representante de una comunidad que exige resultados, pero tampoco debe perder de vista que está obligado a respetar las leyes y sobre todo la dignidad de las personas. Nadie puede estar por encima de la ley.

Hasta quienes por sistema eluden las reglas y las legislaciones vigentes tienen derechos que deben respetarse. Pedro debe seguir con su labor para limpiar la ciudad pero tal vez buscando otro tipo de sanciones porque, como siempre sucede, el que se lleva se aguanta… y los políticos siempre son vulnerables.

miguelangel.vargas@milenio.com