En pocas palabras...

Wile E. Coyote y el perro ovejero

El pasado lunes, en el restaurante donde todos se miran, hubo un encuentro fortuito entre el líder de la bancada priista en el Congreso local, Marco González, con su rival blanquiazul, Arturo Salinas. Como testigo del mismo estuvo el dirigente priista en el estado, César Cavazos.

Tanto Arturo como Marco se acercaron a la mesa del líder tricolor, con quien intercambiaron efusivos abrazos. Cualquiera que los haya visto pensaría que son los grandes cuates, y nunca imaginaría que en el recinto legislativo se dan con todo en temas donde sus posiciones partidistas se contraponen.

En una mesa cercana pude observar la cordialidad que imperaba esa tarde entre priistas y panistas. Me acordé de aquella famosa caricatura del perro ovejero y Wile E. Coyote, que apenas tocaba el silbato salían abrazados después de pelear durante la jornada laboral.

En el Congreso difieren en las cuentas públicas de la alcaldesa Margarita Arellanes y del ex gobernador Rodrigo Medina, y hasta llegan a acusarse mutuamente de corruptos, pero en el fondo siempre se ponen de acuerdo.

Mientras eso sucede entre las curules, afuera, en el mundo real, la delincuencia trata de apoderarse de las calles y avenidas, como en los peores años de la administración de Natividad González Parás.

En aquellos tiempos la crisis de inseguridad hizo que cientos de empresas y regiomontanos huyeran a Estados Unidos. Los levantones, secuestros y cobros de piso, que lamentablemente parecen regresar, estaban a la orden del día, sin que las autoridades estatales pudieran combatirlos de manera eficaz.

Ayer el arzobispo Rogelio Cabrera externó su preocupación por la violencia que se vive no sólo en la entidad, sino en el resto del país. También por séptima ocasión el grupo Pastoral Universitaria de la Arquidiócesis de Monterrey marchó este domingo sobre las calles del centro para pedir por la paz en el estado.

En lo personal, desearía que los diputados pusieran toda esa cordialidad en favor de la ciudadanía, a fin de emitir leyes o iniciativas para castigar con más firmeza a los delincuentes. Por su parte, el gobernador independiente debería pensar más en el bienestar de los nuevoleoneses que en aspiraciones personales.

miguelangel.vargas@milenio.com