En pocas palabras...

Comercio informal: negocio de unos cuantos

 En el estado hay cientos, si no es que miles, de comerciantes informales que agremiados en la CTM o en la CROC y la CNOP trabajan en las calles y avenidas del área metropolitana.

A cada uno les cobran entre 75 y 100 pesos semanales para tener la “protección” de las centrales obreras, que al final de cuentas se convierte en un robo a ojos vistos, pues los municipios también piden su derecho de piso.

Haciendo un cálculo al tanteo como decimos coloquialmente, estamos hablando de 400 o 500 pesos mensuales por unos 50 mil agremiados bajita la mano, sino es que más. Ya sumados podrían ser cantidades millonarias las que se levantan los líderes corruptos a los cuales nadie audita.

Se trata de miles de personas que llevan el sustento a sus familias, y por ello merecen respeto. Sin embargo, como cualquier ciudadano con derechos y obligaciones tendrían que darse de alta en el SAT.

De hecho algunos ya lo hacen y eso ha sido motivo de más abusos por parte de líderes que los obligan a llevar la contabilidad con familiares de Ismael Flores, en el caso de la CTM.

Por lo que respecta a la CROC es muy parecido, pues Agustín Serna también los presiona para que hagan su reporte de impuestos con despachos afines a él o a sus colaboradores cercanos.

Lo mismo sucede con pequeñas y medianas empresas afiliadas a esas agrupaciones sindicales o los miles de transportistas que son explotados, y de lo cual casi nadie puede denunciarlo a riesgo de perder su trabajo o poner en peligro su integridad física.

En Nuevo León este fenómeno es de por lo menos 30 años atrás, cuando los mercados rodantes comenzaron a tener gran auge, pues al principio ofrecían productos a precios accesibles y hasta la comodidad de sus colonias. Hoy representan más un problema que una solución, por los conflictos viales y de seguridad que generan.

A las reformas energética y de comunicaciones, así como las otras que vienen, deberían incluir la fiscalización a los sindicatos y agrupaciones que han hecho de sus afiliados y socios el negocio de su vida.

miguelangel.vargas@milenio.com