En pocas palabras...

"El Bronco" y su bipolaridad

De no ser por el atentado terrorista en París, Francia, donde lamentablemente murieron más de 120 personas, la nota principal en MILENIO Monterrey del sábado hubiera sido la súbita decisión del gobernador Jaime Rodríguez Calderón de vetar la Ley de Coordinación Hacendaria, así como la reversa a la eliminación gradual de la tenencia a partir de 2016.

Como muchos políticos, El Bronco muestra una doble personalidad. A su conveniencia, utiliza las redes sociales para consultar, azuzar y hasta confrontar; luego aplica su lado autoritario al echar abajo iniciativas aprobadas en el Congreso, al argumentar un daño financiero.

En campaña prometió eliminar la tenencia como ya sucede en casi todo el país y luego reculó. La mayoría de las entidades la quitaron desde el 2011 en beneficio de millones de automovilistas que pagan sólo un impuesto simbólico.

Por lo que se refiere a la Ley de Coordinación Hacendaria, lo que Jaime pretende al ejercer su derecho de veto es dejarla igual que la del 2015. La Constitución dice claramente que los diputados podrían vetar el presupuesto, pero no modificarlo.

De esta manera sigue el manejo discrecional del Gobierno Estatal de los fondos de desarrollo municipal y ultracrecimiento, lo que para efectos prácticos es la posibilidad de seguir jineteando los recursos que de otra manera, irían directo a los municipios.

En el fondo lo que pretende es tener a los alcaldes comiendo de su mano y, por supuesto, no quiere soltar el control presupuestal para tener el control político, y eso no tiene precio.

El gobernador anda literalmente "a Dios rogando, y con el mazo dando", sobre todo a quien se oponga a sus proyectos. Primero se pasa por el arco del triunfo la división de poderes y luego pide apoyo a los diputados para un proyecto que ni ellos conocen.

Por si fuera poco, hace señalamientos a las televisoras, como si éstas fueran responsables de la megalomanía de sus antecesores que contrataron espacios de manera excesiva.

Los nuevoleoneses, tanto los que votaron por él como los que no lo apoyaron, necesitan un gobernador que tome decisiones, que asuma riesgos, pero sobre todo que haga evaluaciones serias con los expertos en cada materia y no sondeos fáciles de manipular.

Esas mismas redes sociales ahora se vuelven en su contra por la ideota de acuñar monedas con su imagen en un descarado culto a la personalidad, más allá de si fueron costeadas con recursos públicos o con dinero de un amigo que por quedar bien lo exhibe como un ser humano con defectos y virtudes.

miguelangel.vargas@milenio.com