En pocas palabras...

Álvaro, ¿artífice de la reforma?

Luego de dimes y diretes, de posiciones encontradas y una guerra de periodicazos que nos tenía “al borde de un ataque de nervios”, los diputados retomaron la cordura para dar a luz una reforma electoral de la que muchos desconocen sus alcances.

La renuencia de los panistas al final quedó en nada, y a pesar de que estiraron la liga hasta el último momento, la iniciativa quedó con gran parte de los artículos propuestos desde el principio.

El mismo Alfredo Rodríguez, coordinador de los blanquiazules, había declarado que aprobarla tal y como el PRI propone, los llevaría a cometer un grave error del cual se arrepentirían toda la vida.

“Sería como darse un balazo en la cabeza, ya no digamos en el pie”, dijo en su momento, pero días después cambió de opinión.

Habrá que enumerar algunos puntos que incluye la ley y que no existen en otros estados. El primero de ellos tiene que ver con el tema de candidaturas comunes, figura que le saca la vuelta a las coaliciones, y que en Nuevo León quedó eliminada.

Por otra parte, en cuanto a los porcentajes de los candidatos independientes, aquí tienen una posibilidad real: para gobernador es el 3% y para las alcaldías es en relación al número de habitantes por municipio. En otras entidades es hasta el 5% y generalizado.

En el porcentaje de las curules de representación proporcional, en el estado quedó en 3% la primera curul y 3% la segunda. En otros estados es 3% la primera y la segunda es por fórmula (coeficiente de votación y electorado). Hay que resaltar no la queja de los partidos estatales, sino la de sus líderes nacionales que al parecer quedaron satisfechos.

El número de magistrados en el Tribunal Electoral es de tres, como lo marca la legislación Federal, y a nivel estatal también en tres.

En cuanto al cómputo del voto en las coaliciones, se aceptó la propuesta de que todo voto cuenta, aunque sea multiplicado, pero sólo para los partidos y no para el candidato.

De todo este proceso, que por momentos fue turbulento, hay quienes mencionan al secretario de Gobierno, Álvaro Ibarra, como artífice de la reforma que sí se alcanzó.

miguelangel.vargas@milenio.com