En pocas palabras...

¡Aguas con el "Año de Hidalgo"!

Empleados y funcionarios de la Dirección de Adquisiciones del Gobierno Estatal andan tan desconcertados como los propios proveedores por los constantes cambios en esa dependencia.

A principios de este año designaron a Eduardo Longoria, un funcionario que había trabajado en Seguridad Pública, y luego en el Instituto Mexicano del Seguro Social, quien tiene amplia experiencia, al grado de llegar hasta con el visto bueno del gobernador Rodrigo Medina.

Pues todo ese currículum de poco le sirvió para quedarse en el puesto, que parece estar maldito porque persona que llega, misma que sale por una razón u otra.

Resulta que ni siquiera lo dejaron cobrar dos quincenas, cuando el señor ya estaba fuera de la nómina. De manera oficial nadie sabe aclarar al personal los motivos de esta fulminante decisión.

Aunque nadie lo quiere decir, es evidente que existe un serio problema en esa dependencia donde, off the record, hablan de una fuerte pugna entre la Tesorería y la Subsecretaría de Administración, de quien depende la Oficialía Mayor.

Por la Dirección de Adquisiciones pasan miles de licitaciones y compras en el Gobierno, y es sin duda una fuente de ingresos que cualquiera envidiaría.

Me llama la atención porque apenas a finales del año pasado relevaron a Néstor Armstrong por haber autorizado el concurso para la elaboración de un lote importante de láminas para el Instituto de Control Vehicular.

El conflicto que generó esa compra le costó la chamba a Armstrong, pues por avanzarle, el señor organizó el concurso y aseguran que hasta mandó a hacer las placas. Esto en perjuicio de las arcas estatales porque tuvo que pagar al proveedor varios millones de pesos.

Quisiera pensar que la exigencia del cargo hace que sea difícil mantenerse en el mismo, y no que existan otras razones de pesos por las cuales nadie pueda dar el ancho.

Más aún cuando la presente administración va prácticamente de salida y los jefes quieren cerrar filas para llegar lo más amarrado posible al llamado Año de Hidalgo. Hay una máxima en el periodismo que dice: “Piensa mal y acertarás”, y casi siempre se cumple.

miguelangel.vargas@milenio.com