Sin límites

Una atleta feliz

Andrea Guadalupe Covarrubias Corral, de 18 años de edad, tiene parálisis cerebral ocasionada por una negligencia médica. Cuando su mamá, Alicia, estaba embarazada, los médicos le dijeron que todavía le faltaba tiempo para dar a luz, pero en realidad se le pasó la fecha de parto, y nueve días después de nacida, Andrea sufrió un derrame cerebral, lo que la mantuvo durante 22 días en terapia intensiva.

Con tan solo un mes de edad, Andrea ya tomaba terapia física, que constaba de movimientos de cabeza y extremidades.

A los 5 años ingresó a una escuela especial, donde le enseñaban a gatear, caminar y convivir con sus compañeros, sobre todo a desenvolverse y convivir con los demás.

A los 8 años empezó a competir en natación en el Code. Obtuvo plata en 50 metros estilo libre en 2006. Tres años más tardes repitió la hazaña en esta misma especialidad. Actualmente continúa entrenando como parte de su terapia, ya que tiene encorvada la columna vertebral.

En su tiempo libre disfruta convivir con su familia y realizar algunas labores domésticas, pues es muy activa, además de ver televisión, especialmente los deportes y programas de suspenso. “Me gusta ver a mi hija muy entusiasmada, contenta y sonriente con nuestros familiares”, expresó su madre.

Compartió que los domingos suelen reunirse en casa de algún familiar, “se divierte conviviendo con todos y jugando diferentes juegos de mesa”, relató.

Contó que también le gusta ir a fiestas “sobre todo cuando alguna muchacha cumple 15 maños, le encanta observar su vestido y el baile sorpresa”.

“Es una niña muy alegre. Exhorto a los padres que tengan hijos con capacidades diferentes que les enseñen a valerse por sí mismos lo más que se pueda, ya que no toda la vida los padres van a estar con ellos, ¿qué van a hacer el día de mañana cuando no estemos con ellos? Porque no toda la vida estaremos para auxiliarlos”, señaló.

Sobre el servicio de transporte público, dijo que es pésimo, pues “si no son los choferes los que trabajan de mala gana son las unidades que se encuentran en pésimo estado, sobre todo no hay las suficientes unidades adaptadas para todas las personas con capacidades diferentes”.

Agregó que las calles y banquetas de la ciudad “se encuentran desbaratadas” y que todo se encuentra “en estado deplorable”.

Alicia también denunció que los “edificios o instituciones públicas carecen de instalaciones adecuadas para las personas con capacidades diferentes, y no nada más para ellos, también para las personas de la tercera edad.

“Tampoco las escuelas cuentan con instalaciones para las personas con discapacidad, puedo observar que ellos tienen las suficientes ganas, agallas para avanzar en sus vidas, sin embargo, los que estamos disque completos no les proporcionamos las herramientas adecuadas, pues ¿cómo podrán avanzar en sus vidas?