Sin límites

Una alegre deportista

Estuvimos conversando con una gran atleta, muy alegre y entusiasta: Ana Isabel Plasencia Bolaños, de 21 años de edad, quien es débil visual, pues solamente alcanza a ver cerca de un metro de distancia.

Su campo visual es muy reducido, explica que es como si las personas con buena visión vieran a través de un popote, tiene que enfocar muy bien lo que está viendo, su enfermedad se llama retinitis pigmentosa, la cual es progresiva, genética y hereditaria.

El padecimiento se origina en el cerebro, sus células poco a poco se empiezan a morir y no se regeneran como a las demás personas, la misma la tiene desde los 11 meses de nacida, “pero eso no ha sido un impedimento para mí, he salido adelante con ella”, asegura con entusiasmo y prueba de ello es que practica lanzamiento de jabalina y bala y golbal.

Ana Isabel tiene apenas alrededor de tres meses que ingresó al Code Jalisco y ya está por competir en una olimpiada juvenil en Acapulco, Guerrero, que se llevará a cabo en junio. La joven comentó que esto representa para ella “una oportunidad muy grande, espero que eso me abra muchas puertas, ya que soy una persona muy competitiva”.

La recién egresada de la preparatoria cuenta que su papá se contactó con una persona que practicaba atletismo y así ingresó al Code, además afirmó que es muy independiente. “Ando de un lado para otro, utilizando el transporte urbano con mi bastón y gracias a ella he aprendido a ser independiente, antes entrenábamos en el gimnasio, lunes, miércoles y viernes; y martes y jueves, practicamos el ejercicio de natación en una alberca olímpica, eso me ayudaba mucho, sobre todo para no estar sumergida en la depresión, sin embargo soy una persona muy luchona, y si no me muevo, ¿quién me mueve? Sobre todo demostrarme a mí misma que sí puedo, porque no le voy a dar el gusto a las personas que me quieran ver derrotadas. Soy una persona muy inquieta, ando todo el día de un lado a otro, mi mamá me dice: ‘chiva loca’”.

Agregó que acaba de ir a una entrevista de trabajo y espera pronto recibir una respuesta positiva. “A ver qué pasa”, dijo esperanzada. “Ando vendiendo dulces y chicles en el transporte público, aunque sea para sacar dinero para mi pasaje y para comer”, añadió.

“Compañeros, no se salgan por la puerta falsa, se dice que después de la tormenta viene la calma. No se desanimen”, concluyó.