Sin límites

Enérgico y ejemplar

En las instalaciones del CODE Jalisco, en La Normal, nos encontramos con Manuel Alejandro Orozco Álvarez, de 17 años de edad, nacido en Guadalajara. Este amable joven tiene déficit intelectual, nació a los siete meses de gestación, por lo que presentó otras complicaciones. No obstante, empezó a practicar el deporte de la natación apenas siendo un niño en un centro deportivo, donde una maestra le notó muchas cualidades y decidió hablar con sus padres para invitarlo a formar parte del CODE Jalisco, y aceptaron.

Este pequeño, con su gran capacidad, vigor, entusiasmo y fortaleza, fue desenvolviéndose con más vitalidad, y ha ido creciendo en todos los aspectos, además de a poco ha ido cosechando frutos de su esfuerzo. Su especialidad son 100 metros al estilo dorso y crol.

Este intrépido deportista ya ha logrado ganar algunas preseas, por ejemplo: ha viajado a Morelia, donde, nos platica, ganó una medalla de plata; también fue a competir a Aguascalientes y cosechó una medalla de bronce y fue a competir a Tijuana y nos cuenta, con un poco de tristeza, que de esa aguerrida batalla no alcanzó a ganar nada. “De ahí también aprendí que tengo que esforzarme más en mis entrenamientos”.

Compartió que también le agrada jugar futbol rápido, pero debido a que se lastimó la rodilla no está practicando este deporte por el momento. Actualmente estudia la secundaria especial y piensa ingresar a la preparatoria y después a la Facultad de Leyes. “Mi sueño es ser abogado, sé que mis planes no son fáciles”.

También usa su tiempo libre para ayudar a su papá, quien es dueño de un negocio de enmarcado de cuadros. “También me gusta frecuentar ese lugar y me pongo a trabajar, obvio, no tengo horario, sin embargo, me gusta ayudar y aprender. Me agrada contribuir con mi familia en todos los aspectos”, expresó.

El amor es parte importante de su vida. “Tengo mi novia, y al igual me gusta salir con ella, vamos a diferentes lugares, eso sí, con todo mi respeto, ya que ella es una parte fundamental de mi crecimiento, es mi fortaleza y motivación. A decir verdad, no le puedo dedicar mucho tiempo por mis ocupaciones, sin embargo, cuando estoy con ella, siento que soy el muchacho más afortunado de la tierra, esa es la manera que me hace sentir”.

Reconoce que tiene un carácter difícil. “Soy muy estricto, y a veces enojón, sin embargo, al igual, me gusta ayudarle a mi mamá en los quehaceres del hogar, como les digo, me gusta tener consideración con las mujeres, al igual con los hombres”.

Y terminó diciendo, como dice la frase célebre: “El derecho al respeto ajeno, es la paz”, de Benito Juárez.