En frecuencia

¿Quién garantizará la seguridad?

La hora de las promesas está en puerta en los estados donde se llevarán a cabo elecciones, mil temas abordan pero nadie es preciso a la hora de ser cuestionado sobre cómo se abordará el tema de la inseguridad, este que de nuevo empieza a preocupar entre los ciudadanos en las encuestas que se realizan para conocer cuáles son los problemas que urge atender, en donde por encima de encontrar empleo empieza de nuevo a escalar posiciones el de la seguridad.

La verdad es que traemos un desorden en distintos frentes, claro no podemos decir tampoco que todo está mal, pero la percepción de inseguridad en el país se disparó desde la mal llamada guerra contra el narcotráfico que no trajo más que una ola de violencia que no se ha frenado y que la reorganización de los cárteles de la droga ha empeorado.

Empecemos por lo más delgado del hilo... todos los que se andan promocionando prometen que van a combatir frontalmente el crimen... ya quiero oír los discursos de los presidenciables, que si un nuevo modelo de policía, que si fortalecer a los cuerpos policiales, que si mayor inteligencia... pero nadie habla del factor prevención.

Nadie habla de verdaderos programas que metan a nuestros jóvenes a las escuelas, los saquen de la calle y les presenten un futuro mejor, nadie habla de cómo vamos a mejorar la calidad de los millones de niños que viven en la extrema pobreza, qué políticas públicas proponen para cambiar el futuro poco promisorio que tienen 50 millones de mexicanos que viven en condiciones de pobreza.

Se requiere un cambio de mentalidad, combatir la inseguridad desde la prevención no es un asunto de prioridad para quienes quieren gobernar, siendo que es más barato prevenir que corregir... corregir nos ha costado miles de vidas, corregir nos ha costado millonarias inversiones en un nuevo modelo de policía, en controles de confianza, en nuevo sistema de justicia penal, en corrupción, en armas y daños por el delito, miles de millones de pesos al año se van en estos asuntos y no vemos que cuando menos se contenga a la delincuencia.

Más del caso Jalisco

Me dicen quienes saben, que lo dicho el día de ayer por las autoridades en torno al escándalo de la pachanga en el penal de Puente Grande no es del todo claro. Aseguran que al jefe del autogobierno se le habían retirado los privilegios pero de buena fuente sé que sigue con el control de actividades importantes al interior del centro penitenciario.

Un ejemplo fue documentado por este diario apenas el año pasado, existen en el penal las famosas tienditas que según reconoció el propio fiscal de aquella entidad, Eduardo Almaguer, no han regresado al control de las autoridades penitenciarias ¡y siguen en poder de los internos!

"Don Chelo" se sigue dando el lujo de decidir por ejemplo cuánto debe de pagarse a un interno por un trabajo realizado, algo así como un líder sindical de la vieja guardia, las mismas autoridades nunca negaron el autogobierno y nunca hicieron nada para terminar con él.

miguel.puertolas@milenio.com