En frecuencia

Faltan veintisiete mil

Es sumamente preocupante que 43 personas, quitémosle cualquier adjetivo, hayan desaparecido y a un año y casi 7 meses la autoridad investigadora de nuestro país aún no sepa a ciencia cierta qué pasó con ellos. Es decir hasta el momento solo se tienen indicios de lo que pudo haber pasado, y una verdad histórica que sigue en duda ante la carencia de un respaldo contundente basado en pruebas periciales.

Es vergonzoso que en México, en un sólo hecho, 43 ciudadanos se convirtieran en víctimas directas de un grupo de delincuentes, casi 20 meses después aún no se pueda resolverlo y que su caso se haya convertido en un círculo vicioso, aprovechado por grupos indolentes que ven en este asunto uno de carácter político, utilizado para el golpeteo sin importar el dolor de cada una de las familias involucradas, en donde se ha victimizado doblemente a quienes perdieron al hermano o al hijo.

Pero, sin minimizar los hechos ocurridos en Iguala Guerrero, el tamaño de la impunidad con la que una persona puede desaparecer sin dejar rastro, y sin que se castigue a los responsables de su desaparición es aún mayúsculo. De acuerdo al Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas, son 27 mil 215 los desaparecidos en nuestros país, claro, se trata del registro oficial, pues pude haber muchos casos más que no se denuncian principalmente por tratarse de asuntos relacionados al crimen organizado.

La cifra que ya de por sí suena escalofriante, solo se refiere a las víctimas o casos directos de desaparición, pero si tomamos en cuenta que en México en promedio una familia se compone por 5 integrantes hablamos que el número de víctimas indirectas de desaparición son más de 130 mil, si sólo nos referimos a los casos denunciados.

De ese tamaño es la impunidad. No hablemos del daño económico que representa para miles de familias el que de esos desaparecidos, 19 mil 881 son hombres, la mayoría de ellos en edad productiva y de estos una muy buena parte proveedores de sus hogares. Sin dejar de lado que de acuerdo a este registro, 7 mil 334 mujeres salieron o fueron sacadas de su hogar para nunca más regresar y en la mayoría de los casos dejando un vacío que no se puede llenar, pues cuando se da con el cuerpo del ser querido o cuando se reencuentra a este, existe el consuelo que nunca va a dar la incertidumbre de no saber qué pasó con el desaparecido.

El caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa muestra la incapacidad de dar con la verdad, y cómo se puede utilizar una tragedia políticamente para desprestigiar sin importar que se victimice doblemente a las víctimas, si no han podido dar certeza con 43, ni qué pensar de los más de 27 mil que siguen en calidad de desaparecidos.

@miguelpuertolas