En frecuencia

Precampañas y simulación

Prepárese porque a partir del jueves empezaremos a ver o escuchar, según sea el caso, cómo nos inundan con spots publicitarios los partidos políticos con el cuento de que se trata de precampañas que ojalá y existiera un mecanismo para fueran escuchados y vistos solo por los militantes de los partidos que postulan a sus gallos.

Pero no, seremos testigos como cada seis años de la basura que representa el esquema publicitario para promover, en este caso, a quienes aspiran por la Presidencia de México. Y ahí estaremos observando la sarta de promesas que se hacen cada que hay campañas.

A partir del 14 de diciembre y por 60 días habremos de soportar la difusión de estos mensajes sin sentido, pues queda más que claro que la sociedad está harta de los partidos y los políticos, que se encuentran sumergidos en un desprestigio tal que este bombardeo de mensajes terminará por hundirlos aún más.

Y no es por arruinarle el día pero déjeme decirle que serán más de 8 millones de mensajes publicitarios los que nos tendremos que aguantar antes de que concluyan las famosas e inútiles precampañas y digo inútiles, porque de antemano sabemos que ninguno de los contendientes por la vía de los partidos políticos tiene necesidad de ello al ser aspirantes producto del dedazo o de la imposición a base de adueñarse de un partido.

Una acción de este tipo solo sirve para simular un proceso democrático que no existe, me da risa que pretendan hacer creer a los electores que porque en algunos casos la convocatoria para participar en una "contienda" está abierta ya se abrieron a la democracia, cuando es claro que tienen secuestrados a sus partidos para evitar a toda costa no ser los candidatos.

La verdad es que no entiendo por qué la necedad de seguir haciendo las cosas igual, bendito el cielo que por fortuna ya acabamos con las viejas prácticas de tapizar las calles y avenidas con basura electoral dirigida a quién sabe quién que lo único que hacían era contaminar el medioambiente.

El mejor mensaje que pueden difundir quienes quieren dedicarse al servicio público mediante los cargos de elección popular son las acciones, y los resultados del trabajo bien hecho más que mediante mensajes comerciales que le arruinan a uno el momento. Parece que a ningún partido político le queda claro que alabanza en boca propia es vituperio, por lo que creo que la mejor campaña que podrían hacer es la del silencio evitando a toda costa la saturación con sus mensajes.

Lo malo es que la cosa no termina aquí, luego de 60 días de bombardeo con precampañas vienen las campañas y con ello más saturación. Hoy más que nunca debe quedar claro que el electorado no es más un receptor pasivo que razona su voto a partir de las precampañas y posteriormente las campañas sino que lo hace viendo los resultados de las administraciones que encabezan quienes hoy ostentan el poder y para su mala fortuna estos son muy pobres.

miguel.puertolas@milenio.com