En frecuencia

¿Porqué estamos jodidos?

México sin duda es un país rico, pero con un deplorable reparto de la riqueza, recordemos que los gobiernos no generan riqueza pero deberían ser los precursores del crecimiento de ésta y de la correcta administración del recurso público.

Pero, tristemente, terminan favorecidos por el voto verdaderos delincuentes que ven en las arcas el botín perfecto para hacerse ricos de la noche a la mañana, dinero que correctamente administrado tendría a México dentro de los países del primer mundo.

Pero no, tenemos un país jodido, por el mediocre sistema que parece que fue diseñado para fomentar la corrupción y no castigarla. La Auditoría Superior de la Federación reportó por observaciones con impacto económico pendientes de solventar, entre 2011 y 2013, montos observados en 2014, importes de procedimientos resarcitorios y montos de denuncias penales relacionadas con simulación de reintegros, un probable daño patrimonial que asciende a 221 mil 182 millones 500 mil pesos.

Seis estados concentran el 57.9 por ciento del monto antes señalado y son Veracruz, Michoacán, Jalisco, Estado de México, Guerrero y Chiapas. En 14 entidades se enfrentan denuncias penales relacionadas con simulación de reintegros y hoy tenemos la vista puesta solo en ¡Javier Duarte y Guillermo Padrés!

En México hay dinero, hay riqueza, eso nos queda claro, el problema es que entre empresarios corruptos y políticos de la misma calaña se reparten esa riqueza, dejando a la gran mayoría viendo cómo reina la impunidad y el descaro de que, a pesar de que se exhiben los actos de corrupción, andamos persiguiendo a dos ex gobernadores, que está bien, sin embargo resulta que no son los únicos que deberían estar en la mira de las autoridades. Pero no pasa nada.

Si todavía se pregunta por qué estamos jodidos ésta es una de las respuestas, porque mientras sigamos nadando en el lodazal de nada servirá el tan cantado Sistema Nacional Anticorrupción, pues tendremos enquistados en ese sistema a los mismos corruptos que hoy tienen en sus manos el uso de los recursos públicos y la fiscalización de éstos en los estados, así como a quienes se encargan de castigar a delincuentes menores, pero a sus pares no los tocan.

Ojalá que no se cumplan las palabras del auditor superior de la federación, Juan Manuel Portal Martínez, que en el informe general de la cuenta pública del 2014 dijo: "La ASF quisiera que las observaciones derivadas de nuestro proceso de fiscalización, así como la promoción de sanciones y las denuncias de hechos que llegáramos a presentar, fueran atendidas con la oportunidad que se ha visto en los últimos años". De ser así no espere mucho.

@miguelpuertolas