En frecuencia

Policía Militar no es varita mágica

Ya empiezo a escuchar las voces críticas respecto a la inversión que ha significado la construcción del cuartel de la Brigada de la Policía Militar en el estado, que si por qué tanto dinero, que si por qué el gobierno del estado le entró solo, que por qué no mejor apostarle a las policías municipales, etcétera, etcétera, etcétera.

Primero que nada hay que entender que esto no es un gasto, es inversión, en el sentido que debido al complejo panorama que se le ha presentado al estado de Guanajuato en materia de seguridad, una buena apuesta para reforzar la vigilancia en la entidad es contar con elementos ya preparados para labores que requieren una atención más allá de la policía.

Y es que no es que las policías civiles, o sea las corporaciones municipales y estatal vayan a dejar de hacer su trabajo, nada más alejado de la realidad, el tema aquí es que en situaciones de orden común como faltas administrativas y delitos del fuero común las policías municipales siguen siendo los primeros respondientes, en atención de delitos de alto impacto, las policías estatal e investigadora siguen atendiendo el tema y la Federal, así como la Agencia de Investigación Criminal siguen atendiendo delitos del fuero federal.

¿Entonces para qué tener a la Policía Militar en el estado? Pues ellos serán elementos que responderán a la solicitud de apoyo de instancias civiles a solicitud de las autoridades de este orden en caso de enfrentar a delincuentes relacionados al crimen organizado. También serán un apoyo fundamental para incrementar la vigilancia de las carreteras donde los principales delitos que se cometen son el robo del autotransporte y el tráfico de mercancía ilegal.

Pero ojo, hay que entender también que la llegada de los 3 mil 200 elementos que formarán parte de esta brigada no son la varita mágica que va a acabar con la delincuencia de un plumazo. Porque también ya escucho las voces que empezarán a criticar que ni con la presencia de militares se ha disminuido el crimen.

Y es que es importante el trabajo conjunto y contar con policías civiles capacitados para ejercer su función de primer respondiente. Un ejemplo es el caso de Nuevo León en donde se apostó por la profesionalización de la policía estatal con la creación de la Fuerza Civil y se dotó del apoyo de la Policía Militar para reforzar las labores de vigilancia y contención de los criminales. El resultado fue al paso de los años de una disminución de la actividad delictiva y de la violencia. No desapareció la criminalidad pues eso en el México real no sucede, pero sí se logró contener su actividad.

Ello ha traído un asunto interesante pues independientemente del color en el gobierno, la actividad de la Policía Militar es institucional y de la Policía civil también lo que ha originado una continuidad en el combate a los criminales de todos niveles.

Del costo de la base es importante decir que si hay una institución que es eficiente con el gasto y lo ejerce con una disciplina impresionante es el Ejército Mexicano, fui testigo por ejemplo de lo que hicieron en la base que construyeron en el municipio de Apodaca, en el Estado de Nuevo León, en donde incluso tuvieron recursos adicionales de ahorros obtenidos del buen ejercicio del presupuesto con el que contaban que les permitió construir instalaciones adicionales.

Solo el trabajo conjunto logrará que descienda la actividad criminal y con ello los índices delictivos, insisto la Policía Militar es un coadyuvante más, no la varita mágica.

miguel.puertolas@milenio.com