En frecuencia

El país de los pozos abiertos

Tenemos una manera, por decir lo menos, curiosa de reaccionar a los problemas que nos aquejan de antaño, somos un país olvidadizo que no genera acciones a futuro, sino que simplemente reacciona, no tapa el pozo antes de que se ahogue el niño, se acuerda que hay un pozo abierto cada vez que un niño más se nos ahogó.

Pero resulta que tenemos un montón de pozos abiertos que no hacemos nada para taparlos y cada vez que nos estalla un asunto coyuntural en la cara, ¿qué cree? nos volvemos a acordar que en efecto los problemas que cargamos como país ahí están, no se han ido, y no tomamos conciencia nunca.

Nos acordamos de los feminicidios cuando hay un caso estridente como el de Mara Fernanda, el asesinato de mujeres ahí está, no se ha ido, se han establecido mesas para el combate, alertas de género, se han hecho pronunciamientos a favor de erradicar la violencia contra las mujeres, que los desempolvamos cada vez que se da una penosa situación como la de esta joven asesinada luego de abordar un taxi para ir a su casa. Desafortunadamente de no haber ocurrido esta muerte nadie habla del tema. Y todavía peor, le digo, lo olvidaremos hasta que ocurra otra similar.

¡No hemos regulado los servicios de taxi ejecutivo! No, de hecho no, pero ya se nos había olvidado que es un riesgo latente, como lo es cualquier servicio de transporte que se vigila de manera deficiente y en donde cualquiera de nosotros se puede convertir en víctima.

¿Quién habla hoy de los avances en la protección de periodistas y defensores de los derechos humanos? ¡Nadie! Pero espérese a que asesinen a otro más y nos volveremos a acordar que en efecto, en algún momento se dijo que habría acciones a favor de estos y ¿qué cree? resultará que no hay avance o este es deficiente, porque se nos olvidó que ahí estaba el problema y nunca se volvió a tocar el tema.

Así podemos seguir con la larga lista de pozos abiertos que tiene nuestro país, así vuelve a nuestra memoria y a la verborrea de discursos políticos temas como la corrupción, cuando se vuelve a agarrar a otro funcionario o empresario, en actos que derivan en acciones ilícitas en detrimento del erario, la trata de personas cuando se destapa un caso, en la mayoría trágico, de abuso hacia estas, violaciones a menores, personas desaparecidas, y muchos temas más vuelven a la memoria, a la par que las noticias de primera plana.

Imagine usted en qué desventaja nos encontramos si no se pueden resolver asuntos que todos los días tenemos presentes, hoy es imposible olvidar los homicidios por ejemplo, todos los días nos recuerdan la violencia que se vive en el país, más de 100 mil muertos desde que el ex presidente Felipe Calderón hace 10 años le declaró la guerra al narcotráfico, día con día tenemos presente esta situación y no se resuelve, la violencia no baja y parece que, por el contrario, va en aumento.

Si esta violencia generada por los criminales no la podemos resolver pese a que es imposible olvidarnos de ella, qué podemos esperar del resto de los problemas aquí descritos, nada, solo oír los mismos discursos, las mismas promesas de acción, las reacciones propias para acallar el reclamo popular y después olvidarnos del tema, total un pozo más qué más da.

miguel.puertolas@milenio.com