En frecuencia

Los otros terremotos

No cabe duda que el 2017 pasará a la historia como el año del segundo terremoto más grave que ha sufrido el país en los últimos años, sí nos referimos al fenómeno natural, pero, y haciendo un breve balance de lo ocurrido hasta el día de hoy, varios sismos de otras índoles también sacudieron a México en lo que va del presente año.

Uno de ellos fue el provocado por los desvaríos del aún presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien se ha empecinado en echar abajo el acuerdo comercial entre el bloque más sólido del mundo como es el de América del Norte, solo por cumplirle el capricho a miles de irracionales que ven en México la causa de sus problemas, como si allá no hubiera corrupción ni sindicatos depredadores que terminan por fastidiar la mejor empresa.

Hoy el Tratado de Libre Comercio de América del Norte está en su fase más quebrantada, debido precisamente a las ocurrencias ni siquiera de los asesores del presidente, sino de un Trump cuyo objetivo es fastidiar al país en el que alguna vez invirtió y perdió dinero, tal cual, no hay ganas ni siquiera de enmendar la economía, es solo además dar al traste con cualquier acuerdo firmado por sus antecesores, en la napoleónica visión de ser el dueño de la verdad absoluta.

Por otro lado están los terremotos políticos, 2017 se ha convertido en el año en el que más ex mandatarios estatales han caído para rendir cuentas ante la justicia, Guillermo Padrés, Javier Duarte, Tomás Yarrington, Roberto Borge, Eugenio Hernández, se encuentran presos, por diversos delitos de los que son acusados, en especial enriquecimiento inexplicable. Por otro lado está el caso de Rodrigo Medina, quien mínimo acudió a comparecer ante un juez y el de Roberto Sandoval quien es investigado por presunta corrupción, sin dejar de lado al otro Duarte, César, ex gobernador de Chihuahua, hoy prófugo de la justicia.

Ocho ex mandatarios en el escándalo por malos manejos de la administración pública ante la justicia en menos de un año sí que es tiempo récord, más los que se acumulen. No olvide además el caso de Emilio Lozoya y su ritmo de vida e ingresos incongruentes con el puesto que desempañaba como director de Petróleos Mexicanos. Otro terremoto que sacudió la administración de Enrique Peña Nieto.

El PAN no pudo escapar del sismo que le llevó a una división minimizada por su dirigencia pero sin duda importante, pues quienes dejan al partido por razones antidemocráticas son algunos de los integrantes con mayor trayectoria al interior de Acción Nacional, no es poca cosa que deje el partido la ex primera dama del país.

El terremoto de la inseguridad siguió cimbrando a México, se ha rebasado ya la cifra de 100 mil ejecuciones desde que inició la famosa guerra contra el narcotráfico, la violencia no disminuye los delitos aumentan y la percepción de inseguridad es creciente, es una batalla ya no digamos ganada, sino cuando menos avanzada a favor de la autoridad.

Un terremoto debe de traer cambios, para bien, como también trae víctimas, aquí lo importante es que a raíz de todos estos movimientos, el país cambie para bien, y no se vaya quedando en ruinas.

miguel.puertolas@milenio.com