En frecuencia

La muerte de Paloma

El homicidio de la pequeña Paloma, la niña de tan solo tres años, asesinada en Silao ayer, debe despertar la conciencia sobre la necesidad de reforzar las acciones para frenar la ola de violencia de la que no se han escapado ni autoridades, ni familias enteras. Ayer no pude dejar de sentirme estremecido de ver las imágenes del cuerpecito de la pequeña que yacía en el piso del único cuarto que tenía la casa en la que moraba con sus padres.

Los hechos ahí están, ahora los delincuentes cobraron la vida de una niña que apenas empezaba a vivir, una vida inocente ajena a cualquier circunstancia. No puede haber indolencia, ante estos hechos y debe ser motivación para no dejar que esto vuelva a suceder. Si bien es cierto es difícil, digamos imposible predecir cuándo un homicidio va a ocurrir, las circunstancias que rodean a los criminales que los cometen, pueden evitar que esto suceda.

Hoy más que nunca millones de armas en poder de criminales circulan en el país, entran por la frontera con toda libertad como quedó demostrado apenas esta semana con la detención de un individuo que a bordo de una camioneta forrada con 12 mil cartuchos suficientes para abastecer ¡más de 300 armas!

Es obvio que sin corrupción es imposible que tal cantidad de pertrechos hayan pasado por la aduana, es claro que traía dinero suficiente para ello, intentó sobornar a los policías que lo detuvieron y no lo consiguió, ¿Cuántas autoridades sí sucumbieron? ¿Cuántas armas habrán logrado llegar a los delincuentes en lo que va del año gracias a esa cadena de impunidad? Seguro la que mató a Paloma y a su padre era una de estas que entran al país de manera ilegal.

Ah, pero portar armas, traficar con ellas sigue siendo poca cosa, por lo que estos individuos son liberados sin miramientos, conocen el camino y regresan a las andadas, para seguir surtiendo a delincuentes que terminan como en este caso, con vidas inocentes.

El grado de impunidad existente en el tema de homicidios sigue siendo alarmante, que no exclusivo de la entidad, las vidas inocentes deben de motivar a que esto cambie, pues no es nuevo que el número de homicidios no es equivalente al número de procesados por este delito.

Sé que desde que sucedió el crimen de esta pequeña se activaron de inmediato una serie de acciones para dar con el paradero de los responsables y durante la madrugada de hoy miércoles se tenían ubicados sitios para catear que pudieran llevar a la captura de los asesinos.

Una cosa debe de quedar clara, la ley debe ser pareja e implacable con cualquier homicida, no puede ser que acabar con la vida de alguien, sobre todo de niños indefensos sea algo que pase de largo, este tipo de circunstancias debe de mover a todos los involucrados en el tema de seguridad a hacer las modificaciones necesarias para que esto suceda.

La solución es un conjunto de acciones que empiezan por acabar con la impunidad y la corrupción; sin ello seguiremos todos vulnerables a los delincuentes.

miguel.puertolas@milenio.com