En frecuencia

El México que queremos

Es reconfortante saber que pese a pequeños grupos radicales, que no ven más que en el encono, la confrontación y la ofensa su modo de vida, la gran mayoría de los mexicanos estamos de acuerdo en que el cambio en un país no lo hacen los grupos en el poder, los partidos políticos ni los gobernantes, el cambio lo hacemos todos. Sí, quienes toman las decisiones son aquellos que están en el gobierno, pero puestos por nosotros.

Hace un par de semanas escribí lo que pasaría si Enrique Peña Nieto se fuera de la Presidencia de México, un punto de vista como ciudadano, una reflexión sobre la efectividad que tienen pequeñas acciones para traer un verdadero progreso para el país. La Gran Muralla China es un conjunto de bloques, no es un solo bloque enorme, su espectacularidad es gracias a la unión de cada una de las piezas, México está hecho de millones de personas que podemos hacer espectacular a nuestro país.

Me dio gusto saber que la mayoría lo entendió así, y que en el fondo, ese México que queremos está en buena parte de quienes día con día salimos a la calle a buscar un mundo mejor. Esto es como sembrar a futuro, los políticos de hoy son producto de la educación y valores que recibieron; tú no sabes si en el seno de tu hogar tienes al futuro Presidente de México, como lo eduques así va a gobernar.

No estoy diciendo que estemos perdidos, es un llamado a la conciencia colectiva, es un llamado a que desde nuestras casas, con nuestras familias, hagamos el cambio. No esperemos que un político mesiánico venga a resolver nuestros problemas, quien esté en el poder, debe administrar legalmente la riqueza que generamos, lejos de la corrupción y el aprovechamiento indebido de los recursos, y si no cumple que se vaya y se le castigue.

Respeto la opinión de quién disienta conmigo, pero no por eso lo voy a ofender, la discusión constructiva de las ideas siempre nos va a llevar a eso: a construir. La ofensa, el golpeteo y la bajeza de atacar desde el anonimato, lleva a la destrucción y no conduce a nada bueno.

Aprendamos que antes de exigir a los demás, debemos exigirnos a nosotros mismos, pues la auto exigencia nos da la autoridad para demandar de los gobernantes un comportamiento digno y entonces solo entonces, empezaremos a vivir en un país mejor; el México que queremos.

Queremos un México libre de violencia, no la fomentemos, queremos un México de tolerancia, respetemos las diferentes formas de pensar, disintiendo sí, pero sin ofender al otro. No caigamos en provocaciones que solo nos llevan a dividir el país, división que es aprovechada por los políticos para beneficiarse, para sacar raja.

@miguelpuertolas