En frecuencia

El México que nuestros niños ven hoy

Tal vez poco hemos razonado sobre que todo lo que sucede en nuestro país termina por afectar directamente a nuestra niñez.

¿Acaso nos hemos puesto a pensar sobre cómo es que queremos heredar México a nuestros niños? Si nos detenemos a pensar un poco en lo que hoy somos nos daremos cuenta que ni más ni menos somos los herederos del país que nuestros antepasados nos dejaron.

La generación a la que pertenezco y a la que pertenecemos una buena parte de quienes somos la fuerza productiva de nuestro país somos los llamados Generación X aquella a la que en el ámbito político nos tocó ver llorar a un José López Portillo jurando que defendería el peso como a un perro.

Somos aquellos que de niños nos tocó ver a nuestros padres enfrentarse una y otra vez a un decepcionante comportamiento de la economía dejando tras de sí una estela de desesperación por no saber cómo enfrentar una nueva crisis, una nueva devaluación y una nueva falsa esperanza de ver a México en el primer mundo.

Somos esa generación que de niños nos tocó ver cómo la Ciudad de México se caía en pedazos tras un terremoto devastador, supimos lo que era ver cómo se eliminaba a nuestro país de un Mundial de futbol siendo el país anfitrión.

Fuimos los niños de la televisión análoga y quienes vimos cómo poco a poco los avances de la tecnología nos alcanzaban para acercarnos a un mundo desarrollado. La violencia en las calles no existía, no como hoy, el término de narcotráfico era desconocido para la mayoría de nosotros y que lo más cercano que llegamos a oír de un narcotraficamte era un personaje colombiano llamado Pablo Escobar Gaviria.

Sí yo pertenezco a la generación que vio al presidencialismo casi, casi como una monarquía, aquella que en su momento llamaron la dictadura perfecta. Aquella en la que había el famoso carro completo en el poder legislativo y en la que todo se hacía y se ejecutaba desde la Residencia Oficial de Los Pinos.

Recuerdo claramente figuras como la de Fidel Velázquez, el líder sindical de la Confederación de Trabajadores de México, un personaje que de niños creíamos que era eterno, cómo olvidar a otros como Carlos Hank, o Joaquín Hernández Galicia, La Quina.

Cómo olvidar cada pasaje de la historia de nuestro país, cada hecho que nos marcó, como seguramente todo lo que ocurre hoy estará marcando a nuestros niños.

Desafortunadamente el panorama futuro no es nada halagador, y en cambio poco prometedor, sin embargo no debemos dejar que quienes somos responsables de empujar los cambios que México requiere, nos doble el actuar de quienes gobiernan.

Es importante pensar en el país que queremos que nuestros hijos y nietos vean. Hoy la violencia y la corrupción son cosas que vivimos día con día y terminan por impactar las mentes de las generaciones que nos van a suceder.

Por eso es importante recapacitar y todos, gobierno y sociedad debemos comprometernos a luchar por cambiar la imagen que hoy tenemos delante de nuestros niños que de otro modo terminarán replicando lo que hoy aprenden de lo que es nuestro país.

miguel.puertolas@milenio.com