En frecuencia

Independientes o no, lo que importa es el proyecto

Ya vivimos en elecciones pasadas la experiencia que representa tener en la boleta a los famosos candidatos independientes, un tema que causó furor en su estreno en el 2015 y que en algunas intermedias, más bien fue en declive ante lo que casi significa una proeza aparecer en la boleta de la jornada electoral.

Veo en la mayoría de quienes buscan ser candidatos independientes a la Presidencia de México, y digo en la mayoría pues un par de ellos tendrían la estructura para juntar las alrededor de 900 mil firmas que se requieren para ser aspirante independiente a sentarse en la silla en la que hoy despacha Enrique Peña Nieto

Entiéndase, esto de independiente no es que sea de ideología, veo difícil que alguien que toda su vida ha militado en un partido y se ha identificado con alguna corriente de este, de la noche a la mañana cambie de parecer, a menos que decida traicionarse a sí mismo. No, esto de independientes se refiere más bien a aquellos que no son postulados por un partido político.

El reto de juntar las firmas es grande, los requisitos para alcanzar la meta no son fáciles y todo parece diseñado precisamente para dar juego a ciudadanos libres de partido, de participar de las mieles del poder, pero sin el afán de que esto vaya a impactar negativamente en el sistema de partidos que tenemos, pues si reflexionamos un poco, quienes diseñaron las leyes para que esto ocurra son legisladores que de independientes no tienen un pelo.

Así la trampa, claro que no es imposible pero sí da un margen muy pequeño de posibilidades siquiera para aparecer en la boleta, y otro dato que es interesante, tener acceso a recursos para hacer campaña también representa un reto y si nos ponemos espléndidos y resulta que son tres los aspirantes a la Presidencia de la República, le tocará más o menos unos 14 millones de pesos en recursos públicos para hacer campaña, monto que es técnicamente ridículo para los que los partidos gastan en la misma campaña.

Ahora bien, añada usted a todo este relato, el hecho de que en los perfiles de quienes buscarán la presidencia de México no veo uno solo que ofrezca una alternativa distinta a lo que ya hemos probado, supongamos que de los independientes llega el Bronco, ¿Qué cosa diferente ha hecho en Nuevo León que merezca darle la confianza de administrar el país? O Margarita Zavala, quien como todos tiene el legítimo derecho de postularse, pero no me digan que detrás de ella no está el ex presidente Felipe Calderón y todo su grupo ¿Qué ofrece diferente que no haya hecho su marido?

Y podemos así cuestionar a cada uno de los partidos políticos, así lamentablemente independientes o no, todos están metidos en la clase política que ha mantenido al país en los niveles en los que ahora se encuentra.

Mire el problema no está en si quien busca un puesto de elección popular está dentro o no de un partido político, es más, ni siquiera importa el partido político, pues al final las decisiones de gobierno que se toman terminan lejos de la ideología del partido o del independiente según sea el caso. Lo que verdaderamente importa es quién se postula al cargo y qué credenciales tiene para hacerlo, y hoy la mayoría no vemos a uno solo con las credenciales suficientes.

miguel.puertolas@milenio.com