En frecuencia

¡Fuera impunidad!

Un avance de nuestra democracia sin duda es el que Jalisco se haya convertido en el primer Estado en desaparecer esa figura que tanto odian los ciudadanos: el “fuero constitucional” o inmunidad que otorga la ley a más de mil 500 funcionarios, que gozan del privilegio de una protección en caso de ser sujetos de una investigación por presuntamente haber cometido algún delito del fuero común.

Cientos de escenas hemos visto de funcionarios que se han escudado en el fuero para no hacer frente a responsabilidades que cualquier ciudadano tendría que enfrentar sin la protección que ofrece el fuero.

Pero para el caso que nos ocupa, aún estamos muy lejos de ver a un funcionario pisar la cárcel sin ser sometido a un juicio de procedencia, herramienta legal que permite retirar el fuero a quienes que gozan de él. Esto en primer lugar porque la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos aún contempla la figura y al estar por encima de cualquier ley, basta con promover una controversia constitucional para obtener de regreso el fuero y obligar al Congreso local a proceder como hasta hoy se hace. Sin embargo, el problema de fondo no es el fuero, sino la impunidad y complicidades que impiden llevar ante la justicia a esos cientos de funcionarios que terminan vaciando las arcas o en el peor de los casos asociándose con criminales, independientemente de estar protegidos o no.

El clamor de la ciudadanía, no es la desaparición del fuero constitucional, pues si las leyes se aplicaran como debe ser, con y sin esta figura sería posible castigar las malas acciones de quienes detentan el poder. El dejar sin fuero a estos mil 500 funcionarios de nada sirve si vemos otros tantos ex servidores que se pasean por las calles y van a eventos sociales, pese a enfrentar observaciones que podrían ser constitutivas de un delito.

No nos equivoquemos, México, Jalisco, requiere que le digamos no a la impunidad, y sí a la aplicación de la justicia por igual, no nos quieran vender piñas con eso de que el retiro del fuero acabará con los hábitos de corrupción.

Requerimos un sistema de procuración y administración de justicia libre de compromisos políticos, gobernantes transparentes, rendición de cuentas y un sistema que cierre la llave al desvío de los recursos públicos, requerimos gobiernos eficientes y órganos fiscalizadores lejos del manoseo, de otro modo, celebrar solo la derogación del fuero, se convierte en festejar la aspirina para el cáncer que nos aqueja.

miguel.puertolas@milenio.com