En frecuencia

Huachicol negocio millonario sin control

El robo de combustible ya es un problema tan grave como el tráfico de drogas y armas en nuestro país, sabe qué tampoco está dentro de los delitos que merecen prisión preventiva de oficio y sabe qué es lo peor que es mínimo el número de personas que se encuentran pagando por este ilícito.

Hay cálculos que estiman en 35 mil millones de pesos solo el valor del combustible robado, súmele a ello el daño a las instalaciones de Pemex, el costo que tiene sofocar los siniestros, la atención a víctimas por éstos y el daño ecológico que causa la ruptura de estas tomas clandestinas en el área en el que se instalan, con esto, los cálculos fácilmente podrían triplicarse.

Me dicen mandos de fuerzas federales de seguridad, que es difícil conocer a ciencia cierta cuánto es el combustible que se roban, además que les parece ilógico que se posicione a las entidades por el número de tomas clandestinas encontradas cuando en realidad debería de ser por la cantidad de combustible o hidrocarburo sustraído.

La pregunta que se hacen es: ¿en dónde está seguridad interna de Pemex? que se supone debería ser la encargada de vigilar los miles de ductos que existen para evitar la sustracción del combustible, aunque hay un problema aún mayor, pues aseguran que han detectado que existe la sospecha de que mucho del combustible robado provenga incluso de dentro de las plantas, lo cual hace más difícil la detección de la sustracción ilegal del combustible.

De hecho, fuentes cercanas a la investigación de la explosión ocurrida en la Terminal de Almacenamiento y Distribución de la Refinería "Ing. Antonio M. Amor" (RIAMA) de Pemex en Salamanca que costó la vida de ocho trabajadores, me dicen que una de las líneas es que se estaba extrayendo hidrocarburo de manera ilegal por lo que producto de esa ordeña dentro de la terminal habría ocurrido el incidente.

Esto derivaría en órdenes de aprehensión, que se sumaría rescisión del contrato de cuatro trabajadores de la empresa, así como la suspensión contra otros tres, entre ellos el gerente de la Refinería, Mario Alberto Muñoz Medina.

Al preguntar si Guanajuato podría tener el mismo problema que entidades como Puebla, donde las bandas de delincuentes han sentado bases sociales que defienden la actividad debido a la derrama de recursos que dejan entre las comunidades donde se asientan. Me dicen que no tienen detectado ese problema pues entre el Ejército Mexicano y la Policía Federal se han encargado de trabajar intensamente para evitar la propagación de estas bandas dedicadas al robo de combustible.

Mientras el efecto de puerta giratoria sigue, y no importa cuántos detengan, seguirán llegando a los juzgados de entrada por salida gracias a las lagunas en nuestra ley.

miguel.puertolas@milenio.com