En frecuencia

Hacia el 2018

La evaluación y los elementos que tenemos para ver hacia el futuro que nos espera como país son muchos y deben de tomarse en cuenta ahora que vivimos una especie punto de quiebre en el que México se ha visto afectado por un sinnúmero de factores entre fenómenos naturales, cambios políticos, recrudecimiento de la criminalidad, reformas estructurales y la nueva relación con nuestros socios comerciales.

No cabe duda que hoy nuestro país es muy diferente al México del siglo pasado, y no me refiero a mediados del siglo pasado, sino al de al menos las últimas dos décadas en que se empezaron a cocinar muchas de las cosas que para bien o para mal nos afectan.

También influyen en esto los avances tecnológicos, la forma de comunicarnos, las redes sociales y todos aquellos elementos que en ese entonces no existían y hoy tienen gran influencia en la toma de decisiones del país en su conjunto. Hoy más que nunca es relevante el papel que como sociedad asumamos de frente al porvenir que tenemos en puerta, con el proceso electoral del año entrante.

Queda claro que los partidos políticos han sido rebasados por muchas de estas circunstancias y hoy más que nunca han dejado de tener un papel dominante, pues los movimientos sociales han demostrado que pueden generar más cambios que ni los mismos partidos políticos, ni sus representantes en el poder.

Se acabaron para siempre aquellos tiempos en que la hegemonía era la línea a seguir y hoy cada vez somos una sociedad más participativa y enterada de lo que sucede a nuestro derredor, pero además que los gobiernos, cual debe de ser, toman decisiones en gran medida derivadas de la presión de la mayoría.

Es por eso que tenemos la gran responsabilidad de ser una sociedad que exija un mejor actuar de los poderes y se exija a sí misma una mayor calidad como ciudadanos que nos llevará por ende a tener mejores gobernantes.

Queda claro que lo hecho hasta ahorita nos ha permitido tener algunos avances, pero tenemos que caminar hacia sistemas que nos permitan sobresalir en el mundo globalizado en el que vivimos, donde el más competitivo es el que más crece y mejor calidad de vida ofrece a sus habitantes.

Sí, por ejemplo, salimos de un régimen totalitario en el que un solo partido tomaba las decisiones y el presidencialismo era casi una monarquía en la que se daba el lujo de heredar el poder, para pasar a otro en el que las fuerzas políticas del país tenían representatividad y peso suficiente para llegar a las más altas esferas del gobierno.

Desafortunadamente caímos en las complicidades y la alternancia, por ejemplo, no garantizó primero la continuidad de proyectos, ni el abatimiento de la corrupción, al contrario parece ser que se incrementó.

Refundar al país es trabajo de todos y el cambio nos queda claro, no se remite únicamente en la decisión que tomemos en las urnas, sino en las acciones que día con día emprendamos cada uno de nosotros a favor de un mejor México.

miguel.puertolas@milenio.com