En frecuencia

Dos ejemplos de justicia

Una de las bondades del sistema de justicia que actualmente se aplica en nuestro país es precisamente la de la presunción de inocencia, lo que en teoría debería ser una herramienta para evitar que inocentes pisen la cárcel, pero con la correcta aplicación de las medidas cautelares permita que ningún señalado por la comisión de un delito se sustraiga de la justicia.

El gran reto al que hoy se enfrenta la impartición de justicia en México es precisamente a que este sistema madure y se llegue al punto de equilibrio en el que ejecutivo, legislativo y judicial encuentren el mejor esquema que por un lado no deje sin sanción al verdadero delincuente y, por otro, no criminalice al ciudadano común.

Y es que si nos asomamos a lo que está sucediendo, por un lado, con quienes han sido capturados en posesión ilegal de armas, nos damos cuenta que existen las medidas de apremio para sancionar en caso de que la cautela falle, es decir, el que el señalado por este delito no se presente ante el juez en el plazo señalado, deba de ingresar inmediatamente a prisión.

Ya lo hemos dicho aquí, se requieren ajustes que permitan a los buenos jueces, aplicar prisión preventiva para delitos de alto impacto, como la posesión ilegal de armas o a quienes se dedican al robo de combustible, que son dos de los que abastecen de recursos al crimen organizado, por un lado y por otro le surten de pertrechos que les permiten enfrentar a las autoridades.

Por otro lado está el supuesto de Rafa Márquez y Julión Álvarez, que de estar en un sistema de justicia inquisitivo como el tradicional, ahorita estarían en prisión enfrentando una acusación, en la que ellos estarían obligados a demostrar su inocencia ante los señalamientos del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, por supuestamente estar relacionados con el delito de lavado de dinero.

A diferencia de la mayoría de los señalados por portar de manera ilegal armas de fuego, que en muchos casos se ha terminado de demostrar su culpabilidad en delitos más graves como homicidio, estos han optado al momento de ser libres para "enfrentar" su proceso en libertad, de sustraerse de la autoridad judicial aprovechando las deficiencias del ejecutivo para instaurar las Unidades de Medidas Cautelares, con lo que tenemos a verdaderos delincuentes en la calle.

Pero en el caso de los dos famosos, hoy aún más por sus presuntos nexos con el presunto empresario lavador de dinero, Raúl Flores, ambos, por tener ellos mismos la certeza de no haber cometido algún acto ilegal, han decidido no esconderse y en el caso de Rafa, hasta presentarse a comparecer ante la Procuraduría General de la República para que se le investigue a él y sus bienes.

Este es un ejemplo de cómo debiera de funcionar el sistema, siempre privilegiando la presunción de inocencia, con ciudadanos que sabiendo la responsabilidad que lleva un proceso judicial, se mantengan a la expectativa, con la conciencia de que no solo se aplicará la ley, sino que además se hará justicia.

Claro con jueces que tengan criterio, y utilicen todas las herramientas legales para no solo hacer justicia, sino también aplicarla.

miguel.puertolas@milenio.com