En frecuencia

El efecto Rubí

En qué clase de país nos hemos convertido cuando para el relajo nos podemos poner de acuerdo, pero cuando se trata de enfrentar los problemas que como sociedad tenemos no somos capaces de unirnos ni siquiera un centenar.

Aunque de manera virtual el video en el que un padre de familia, aparentemente sin complicaciones económicas invita a “todos” a la fiesta de XV años de su hija, logró convocar a más de un millón de personas que tal vez en broma, tal vez en serio, eso se sabrá en pocos días aseguraron que asistirían al evento.

Tal fue el impacto en redes sociales que los medios de comunicación nos volcamos hacia la historia de una muchacha desconocida que de pronto saltó a la fama por una “ocurrencia”, y luego, todo mundo se subió al carrito, artistas, marcas comerciales, programas de televisión hicieron de esto una gran bola de nieve, a tal grado que el mundo volteó a ver a Rubí, la adolescente que ahora es otra efímera estrella en el firmamento de la Internet, acogida por muchos que aprovechan los días de fama para ser parte del circo social.

Fama y promesas de padrinazgo le llegaron a la jovencita que aparentemente no requería de todo ese apoyo para realizar la fiesta en la que habría  “una chiva de 10 mil pesos”.

No menos relevante fue el caso del joven que por sus expresiones se le conoce ahora como #LadyWuu (dónde están los grupos defensores de la diversidad sexual), quien por una expresión terminó hasta ganándose un vehículo del año.

Y no es que no esté de acuerdo en lo concedido a dos personas que tuvieron ¿la fortuna? de volverse virales en las redes, lo que me parece lamentable es que para cosas importantes no podamos conseguir tal convocatoria y eso habla de la importancia que le damos al país y a lo que verdaderamente nos afecta.

Un ejemplo de lo poco que nos importa es que después de un esfuerzo titánico que involucró a universidades, cámaras, organismos como Transparencia Mexicana o el Instituto Mexicano para la Competitividad para sacar adelante la iniciativa de la ley 3 de 3 alcanzó a recolectar 600 mil firmas, los casos antes citados rebasaron el millón de “likes”.

Podrá decir que es más sencillo “dar like”, bueno, volteemos a ver las causas que expone la página Change.org, por ejemplo, la petición a mostrar que estamos con los refugiados del mundo, realizada por la Agencia de la ONU para los Refugiados Acnur apenas alcanza 232 mil 448 firmas de apoyo.

Y no se diga a la hora de participar en las elecciones, en las que somos muy buenos para pedir la renuncia de nuestros gobernantes, pero nos da una flojera inmensa acudir a las urnas a elegirlos, en un país donde el abstencionismo es el gran rey. Y luego nos preguntamos, ¿por qué tenemos el país que tenemos?

@miguelpuertolas