En frecuencia

Cómo echarnos a perder

No hay nada que haga más daño a las instituciones públicas que la improvisación, y dejar que los poderes fácticos terminen por manipular procesos que debieran derivar en políticas de beneficio de la mayoría de la población.

Desde mi apreciación tal parece que eso ha sucedido en dos temas torales para Guadalajara y su Área Metropolitana. De otro modo no podemos explicar asuntos relacionados al Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano (POTmet) o la debacle en la elección de consejeros del Instituto de Transparencia Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (Itei).

Abordemos en primer lugar el tema de POTmet, que se supone sería el plan rector para dar un orden a la ciudad, y es que de inicio se topó con que, tal vez por premura, dejó fuera asuntos relacionados con la preservación del ambiente que derivó en 22 observaciones realizadas por la Semadet. Aunado a ello, ya no tan seguro si fue premura o un acto deliberado, terminamos enterándonos que el sustento que daba fuerza al plan estaba más inclinado a un acuerdo de carácter político más que jurídico, pues faltan una serie de cambios a las leyes vigentes para hacerlo operar.

¿Porqué apurar de esa manera la presentación de un plan tan importante? Sólo hay dos vías a considerar, intereses económicos de desarrolladoras voraces e intereses políticos.

En cuanto a la elección de comisionados del Itei, queda claro que el pleito por hacerse de posiciones para controlar al instituto, es el verdadero motivo por el cual se hizo todo un teatro para simular la ciudadanización de un proceso, que me parece debió de hacerse más responsable la Comisión de Participación Ciudadana que encabeza el diputado independiente Pedro Kumamoto, aunque tampoco es justo achacarle sólo a él la falta de apego a la vigilancia de éste.

En tanto, el trabajo realizado por el Consejo Ciudadano quedó rebasado por el cúmulo de intereses que sin importar haber enlodado al órgano garante de la transparencia en la entidad, hicieron todo lo posible por posicionar sus cartas, violando toda regla establecida para el proceso.

La libertad de quienes están detrás de intereses creados para operar en asuntos tan sensibles, no puede explicarse sin el apoyo desde del poder, lo que deja en claro que ni la tan anhelada transición política que ya ha pasado por tres partidos en los más altos cargos de la entidad  ha erradicado esas prácticas que terminan por dar al traste con los beneficios de la democracia.

@miguelpuertolas