En frecuencia

La corrupción también mata

El ataque perpetrado en contra de policías de Tlaquepaque esta semana, es una muestra de lo vulnerables que resultan las instituciones de seguridad ante el poder de fuego de los criminales. Tal es la impunidad con la que pueden portar armas de fuego de alto calibre, a plena luz del día disparar contra una patrulla, asesinar a tres elementos y huir, que se vuelve cosa de risa el operativo lanzado para retirar el polarizado de los autos de ciudadanos, que pagan con esas acciones el embate de los criminales.

Las estimaciones respecto a la gran cantidad de armas que circulan de manera ilegal en nuestro país son escalofriantes. José María Ramos investigador del Departamento de Estudios de Administración Pública del Colegio de la Frontera Norte, hace referencia al Small Arms Survey en un artículo de su autoría, donde habla que en nuestro país circulan alrededor de 15 millones de armas, con lo que se supondría que en México uno de cada 10 habitantes estaría armado. Lo peor es que según el académico el 85 % de estas armas estaría de forma ilegal en nuestro país, obviamente la mayoría de ellas en manos de delincuentes.

El tráfico hormiga de armas de fuego, con la modalidad de importación de piezas, para luego ser armadas en territorio nacional, supondría el acceso diario de unas dos mil armas de distintos calibres, para que se dé una idea de lo que esto significa, solo dos mil armas en una operación fueron las que ingresaron al territorio nacional como parte del operativo "Rápido y Furioso" implementado por Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF).

Con ello dicha operación, que ha puesto en jaque a autoridades de los Estados Unidos y que ha llevado a funcionarios mexicanos a rasgarse las vestiduras, también queda reducida a su mínima expresión, si se compara con los altos índices de corrupción que imperan en las aduanas y accesos a nuestro país por donde pasa todo tipo de cosas, mientras se llegue al precio que permita a los responsables hacerse de la vista gorda.

Mejor no lo pudo expresar Francisco Rivas, presidente del Observatorio Nacional Ciudadano con quien platiqué esta semana en el noticiero matutino de MILENIO RADIO, "todo eso es posible gracias a la porosidad de nuestras fronteras". Francisco, comentaba otra gran verdad, después del tráfico de armas, "la pérdida" de armamento oficial es la segunda fuente de suministro a los delincuentes.

Con esas "jugosas" fuentes de suministro, queda pensar que más mexicanos están muriendo, no por las balas disparadas por esas armas, sino por la corrupción que perite que los criminales tengan acceso a éstas.