En frecuencia

Soberbia

Parece que en Jalisco, como en los viejos tiempos del priismo de carro completo, el Partido Movimiento Ciudadano (PMC), o la ola naranja que arrasó en la pasadas elecciones y cuya cabeza es Enrique Alfaro va en caballo de hacienda. Y es que a técnicamente un año del proceso electoral en Jalisco, pues iniciará allá por octubre de 2017 para concluir en 2018 no se ve una figura clara que haga contrapeso al proyecto político del alcalde de Guadalajara.

Sin subestimar a nadie, queda claro que hoy por hoy no hay una sola figura en alguno de los partidos políticos con registro en el estado de Jalisco que pueda hacer frente a Alfaro, tal vez al interior de los partidos políticos más de uno se sentirá ofendido por tal afirmación pero podemos someternos a los números y a la percepción de los ciudadanos, e insisto, no hay figura clara o nombre preciso que suene entre los habitantes del estado de alguno de los institutos que son oposición, entre la mayoría de la población a nivel municipal.

Peor aún, se ha cuestionado el actuar de los alcaldes de PMC, en algunas circunstancias sobre todo en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), han salido a la luz presunción de corruptelas o al menos omisión en algunas acciones de gobierno, y no se diga la soberbia con la que se conducen, y en ninguno de los casos se ha visto una reacción contundente de los partidos de oposición.

La soberbia con la que se mueven algunos gobernantes es precisamente esa que llevó a partidos en el poder a salir por la puerta de atrás y terminar hundidos, sin la posibilidad de recuperarse salvo por la alianza con otros partidos, otrora antagónicos, o al paso de años de voto de castigo.

La soberbia con la que se condijo el PRI terminó dejándolo en la lona por 18 años aquí en Jalisco, periodo en que estuvo el PAN al frente del gobierno. La misma soberbia que cegó a panistas haciéndoles creer que eran invencibles, ahora se apodera poco a poco de quienes llegaron al poder bajo las siglas naranjas, hecho que es plausible por la manera en la que responden a la crítica.

Enojo, alusiones directas, un dejo de me importa poco lo que opinen los demás, aquí se hace lo que yo digo, entre otras posturas, se perciben cada vez que hay un cuestionamiento a la voz divina que les revela la verdad. Que no se les olvide que el gusto dura poco, nada es eterno y afortunadamente en las urnas ya se puede castigar todo acto de soberbia. Parece que los grupos en el poder no aprenden del pasado y siguen con las mismas actitudes que han llevado al ostracismo a los más encumbrados. No se equivoquen, nadie tiene la verdad absoluta y estar en el ejercicio publico es sinónimo también del escrutinio público.

twitter@miguelpuertolas