En frecuencia

¿Ilegal? ¡No! Normal

Una administración panista inició la construcción de las Villas Panamericanas en un sitio donde nunca debieron existir, principalmente por tratarse de una zona que debe estar protegida de la urbanización por los servicios ambientales que provee. En ese acto ilegal no solo está en juego dinero del Estado, pues los particulares que le apostaron no desconocían que una acción chueca como esa era de alto riesgo pero aún así le entraron.

Recuerdo que la administración del priista Héctor Vielma, se declaró siempre en favor del derribo del complejo habitacional por la sencilla razón de que era ilegal su construcción, tal vez motivado por su rivalidad política con el gobernante en turno, el panista Emilio González, más que por el verdadero interés de proteger el bajío.

Han pasado los años y administraciones, en Zapopan se dio la alternancia hacia PMC y parece que la pesadilla de haber construido el gran elefante blanco, quisieran que se esfumara para no tener que hacer frente a la realidad, si la ley se aplicara (cual debe ser) las autoridades no deberían de estarse devanando los sesos sobre qué destino debe tener, cuando todos los sabemos que cada muro debería estar en el suelo, pues simplemente no debería de estar ahí.

Lo que las Villas Panamericanas nos dejan como lección son varios puntos. Primero que las reglas de construcción no son claras, tan es así que mediante recovecos lagunas y billetazos, es posible que en las narices de los ciudadanos se construya una edificación ilegal, que no tuvo resistencia vecinal aunque sí ciudadana, porque no existía, lo cual tal vez pudo ser un factor determinante. Segundo, no importa si violaste la ley, ahí está el TAE dispuesto a enderezar proyectos por más chuecos que parezcan. Tres, que al paso del tiempo, con algunos riesgos, las complicidades entre funcionarios incluso de partidos antagónicos terminan por avalar la ilegalidad, todo mediante un ajuste de cuentas mediante multas de risa.

Es una vergüenza la facilidad con lo que lo ilegal, lo transformamos en normal. No nos asustemos del ejemplo citado aquí, cuando arrojamos basura desde nuestro auto sin importar que como consecuencia nos inundemos, si nos estacionamos en lugares prohibidos o bloqueando las salidas a otros “por un ratito”, si damos mordida o nos pasamos el rojo  por “llevar prisa”. Las Villas Panamericanas bien podrían ser un monumento a todo lo aquí expuesto.

miguel.puertolas@milenio.com