En frecuencia

2017, el año que cimbró a México

Los seres humanos tenemos esa tendencia de poner plazos, de fijar fechas que parecen necesarias, que no indispensables para marcar la oportunidad de un comenzar de nuevo, y algunas veces olvidamos que en realidad comenzamos el día que nacemos y el resultado de lo que vivimos es una consecuencia de una serie de hechos, de acciones que nada tienen que ver con el cierre del ciclo de 365 vueltas al sol.

Sí, es cierto que cada año nos llenamos de deseos, de promesas, de metas, sentimos que podemos comenzar de nuevo, y olvidamos que en realidad estamos solo siguiendo el hilo conductor de lo que hemos hecho durante toda la vida, no digo que sea malo, en mi opinión resulta sano no cargar la losa de los años, y fijar en nuestra mente la posibilidad de un nuevo comienzo, lo que me pregunto es que si es necesario que sea cada año que termina, o nosotros definir el plazo de este nuevo empezar.

Para nuestro país se avecina un periodo difícil en el que las decisiones que se tomen serán propicias o no para cambiar, pero no me refiero a quienes quedarán en el poder, sino al conjunto de personas que hacemos de este país lo que hoy es. El 2017 que se va fue un año que cimbró a México, no solo por el terremoto que nos sacudió de nuevo como un cruel deja vu sino a la complejidad de los retos que hoy enfrentamos, no solo en el entorno nacional sino también en el contexto internacional.

La seguridad vuelve a ser un tema nodal para el país, tristemente vimos cómo el 2017 que se va es un año en el que las estadísticas respecto a los delitos denunciados y a los que se persiguen de oficio no disminuyó, estamos lejos de tener un sistema de justicia eficaz y eficiente pese a las grandes reformas que se han hecho para que ello suceda, no ha sido así.

Vemos cómo la gran esperanza que representó en su momento las grandes reformas estructurales poco a poco se van quedando lejos sus alcances, pues estos los veremos solo cuando el beneficio sea palpable en el grueso de la población y no solo en las proyecciones de quienes se encargaron de impulsar estas reformas.

Este 2017 que se va, vimos cómo se queda corta una Secretaría de la Función Pública, cómo crisis políticas dejaron en la indefinición el nombramiento de piezas clave del dichoso Sistema Nacional Anticorrupción como el Fiscal Anticorrupción y el Procurador General de la República, vimos cómo las alianzas de nuevo vienen a favorecer a presuntos delincuentes y cómo sólo los enemigos del sistema son los que terminan pagando por sus responsabilidades.

Será que seguimos siendo un país de buenos propósitos que año con año se repiten y de pocas acciones, creo que es momento que empecemos a ser congruentes y dejar de hacernos de buenos deseos para pasar a la acción, de otro modo seguiremos cometiendo los mismos errores y seguiremos pagando con creces año con año el resultado de nuestra falta de acción.

Reflexionemos respecto a lo que está por venir, un servidor deja este espacio por el receso del período de fin de año con la convicción de hacer desde la trinchera que nos toca lo necesario para hacer de nuestro entorno uno mejor. Nos leemos el 2018, En frecuencia.

miguel.puertolas@milenio.com