Bambi vs. Godzilla

Un clímax sensacional eclipsa las fallas de "Rogue One"

El prólogo de Una Nueva Esperanza, el episodio IV de Star Wars, menciona una guerra civil en la que la alianza rebelde tiene su primera victoria contra el Imperio Galáctico. Un grupo de espías logra robar los planos de la Estrella de la Muerte: una estación espacial armada con la capacidad de destruir planetas enteros.

Estos dos párrafos del inolvidable intro escrito en tipografía amarilla sobre fondo galáctico son el sustento narrativo de Rogue One: A Star Wars Story, y se amplían para presentarnos a la mujer que, antes de Luke Skywalker, desafió al lado oscuro de la fuerza.

Jyn Erso (Felicity Jones) se ve abandonada a su suerte desde corta edad cuando su padre, Galen Erso (Mads Mikkelsen), un ingeniero autoexiliado que se rehúsa a trabajar para el imperio, es llevado a la fuerza para diseñar la Estrella de la Muerte. A falta de familia, Jyn es criada por un allegado a sus padres, el guerrillero Saw Gerrera (Forest Whitaker). Bajo su mentoría, se entrena como soldado de la rebelión y se convierte en pieza clave en la guerra contra el imperio. Sabiendo que Jyn podrá llegar hasta Galen, Mon Mothma (Genevieve O’Reilly), senadora y líder de la Alianza Rebelde, le encomienda robar los planos de la Estrella de la Muerte, liderando un escuadrón que se jugará la vida.

Mientras que JJ Abrams tuvo la responsabilidad de filmar el futuro de Star Wars con El Despertar de la Fuerza, en Rogue One, el director Gareth Edwards es liberado de una enorme carga de expectativas: en la gran trama de Star Wars (que nos sabemos de memoria o algún conocido de nosotros se sabe de memoria) Rogue One es el periodo de eventos entre el Episodio III: Revenge of the Sith y el IV: A New Hope. Todo aquel que haya contado los días para este estreno sabe qué pasa al final de esta historia. Entonces, la tarea de Edwards, más que proponer era dramatizar una batalla histórica que en los libros de texto de la cultura pop se menciona con poco detalles.

En la elaboración de esos detalles es donde Rogue One falla tremendamente. El guión de Chris Weitz y Tony Gilroy abre con un primer acto lleno de saltos de espacio. En los primeros minutos visitamos todos los planetas en donde se desarrollará la acción, para luego hacer una omisión en la que la esencia de Jyn Erso se nos escapa. Su transición de niña a mujer (que ocurre en un parpadeo) deja fuera información que le dé vida interior como heroína. ¿Qué ocurrió durante sus años de crianza al lado de Saw Gerrera? ¿Por qué se distanció de él? ¿Exactamente qué hizo para llegar a la situación en la que la reencontramos convertida en adulta? Además de su fuerte carácter ¿qué clase de aprendizaje adquirió en el entrenamiento que recibió de su mentor y cómo lo aplica? No sólo para ambos bandos de la guerra el personaje de Felicity Jones es usado para llegar a un tema más grande, también el guión la trata así.

Ese arco dramático superfluo aqueja a todos los personajes. En una escena, Cassian Andor (Diego Luna), su mayor aliado en esta misión, le da a entender a Jyn que él tiene algo en común con ella, pero nunca sabemos qué es. Ni siquiera se nos sugiere. Chirrut Îmwe, Bodhi Rook y Baze Malbus, el resto de los rebeldes en el grupo, están igualmente limitados en acción e intervienen con diálogos irrelevantes. Con este material es difícil señalar actuaciones importantes. Ben Mendelsohn como Orson Krennic es acaso el más destacado.

Las preguntas que Rogue One produce al espectador no son misterios que hay que llevarse de tarea para googlear; son omisiones que, como consecuencia, hacen que los personajes nos importen poco y, por más elocuente que sea el cierre de cada uno, el efecto final es incompleto.

El único sentido de este capítulo intermedio de Star Wars es visualizar La Batalla de Scarif, filmada en un tercer acto monumental y con un clímax que, tomando en cuenta la adoración con la que los fans están aprobando esta entrega, eclipsa sus defectos. De los seis puntos que constituyen una buena película (personajes agradables, una trama concisa, un tema entrañable, atención al detalle, Darth Vader y un buen final) Rogue One tiene tres de seis. Y lo de Darth Vader es broma.


@amaxnopoder