Bambi vs. Godzilla

"El Seductor": Sofia Coppola repiensa su cine

La elección presidencial en Estados Unidos exhortó a las figuras neutrales de su comunidad artística a tomar bandos y usar su voz para crear en la audiencia una conciencia política. No es que Sofia Coppola ahora sea la reina de la resistencia o esté marchando afuera de la Casa Blanca. Lo que sí podemos notar es que, en comparación al resto de su filmografía etérea y ociosa, El Seductor, su nueva película, tiene enfoque, es intencionada y, sin duda, la más interesante y entretenida que ha filmado. Sin tener exactamente carga política, se trata de un paso afuera de su zona de confort en el que agita temas que ya no atañen al 1% de la población.

El Seductor transcurre en los años de la guerra civil norteamericana, mostrando una cara que no tiene que ver con el conflicto armado sino con las mujeres que quedaron aisladas y abandonadas luego de que hombres blancos y esclavos dejaron sus ocupaciones para ir a la guerra.

John McBurney (Collin Farrell), un soldado de la Unión que yace gravemente herido en el bosque, es encontrado por una niña que recoge hongos. Ella lo lleva a la escuela en la que vive y estudia; un internado de mujeres dirigido por Martha Farnsworth (Nicole Kidman) y en el que solo quedan la maestra Edwina (Kirsten Dunst) y cinco alumnas. Todas resguardadas del exterior, incapaces de reconocer que el mundo está cambiando y valerse por sí mismas. Miss Martha autoriza que McBurney se quede con ellas, mientras se recupera. Pese a estar postrado en una cama y a puerta cerrada, sin invadir su dinámica diaria, la estancia del soldado alterará irreversiblemente la vida en el internado; creando tensión sexual y una dinámica de poder en ambas partes. Ellas tienen la decisión de reportar o esconder al ejército la aparición de McBurney para reincorporarlo a su deber, en tanto que McBurney puede valerse de la atracción física que produce en ellas para quedarse bajo su techo el tiempo que desee. ¿Quién hará uso de su poder y qué consecuencias tendrá?

Técnicamente, El Seductor presenta las constantes en el cine de Sofia Coppola: mujeres privilegiadas en lo social y marginales en lo existencial debido a que su insatisfacción las mantiene desconectadas de su entorno. El cambio se da en la preocupación con que aborda a estos personajes. Hay destinos en juego, las protagonistas tienen motivaciones, un sentido dramático impregna cada escena y la historia va hacia adelante, llegando a una resolución concreta. Todas estas características no equivalen a virtudes, solo definen a una película más convencional, apegada a las reglas de un género cinematográfico. En el caso de Coppola, quien ha consagrado su carrera a la ambigüedad y la contemplación, tomar estas herramientas y hacer uso inteligente de ellas, le da por primera vez a su cine un sentido de urgencia y provocación que lo lleva a un siguiente nivel. No a un grandioso siguiente nivel, sí a un nivel en que nos mantendrá optimistas de futuros trabajos.

El Seductor también registra una evolución en lo que Coppola demanda de los actores que dirige. A Colin Farrell le propone dejarse cosificar rodeado de mujeres que quieren ligárselo (suena a poca cosa pero en pantalla el resultado es interesante), a sus favoritas Elle Fanning y Kirsten Dunst les da el poder de cambiar el rumbo de la trama. A Nicole Kidman, aunque estupenda, es probable que el proyecto le haya parecido poco estimulante o retador. Para verla enclaustrada en una casa, temerosa del mundo exterior, véase Los Otros, de Alejandro Amenábar. Y para ver sus tendencias malignas, véase Dogville.

Narrando con claridad, dirigiendo con intención y enfocándose en lo universal, Sofia Coppola entrega su mejor película desde Las Vírgenes Suicidas.

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