Bambi vs. Godzilla

El señor de las franquicias

Parece que fue ayer cuando en esta columna me referí a Bilbo Baggins como el padre Frodo y fui linchado cibernéticamente por equivocarme en el parentesco. Grave delito en el fuero de los fandoms. Buenos recuerdos.

Ha llegado el momento de decir adiós a la franquicia de la Tierra Media. No la más popular, no la más efervescente. Sí un ejemplo incomparable de cómo convertir verdadera literatura en cine entretenido y artísticamente valioso.

Con un solo director comprometido a filmar dos trilogías (cada una durante un solo rodaje), producciones que implicaron innovaciones tecnológicas y una adaptación que pensó en las expectativas de su afición legítima y no en las de una audiencia nueva y joven, ésta sería el canon para todo aquel que aspire a crear un universo cinematográfico sin límites creativos.

Retomando el hilo de la historia justo donde La desolación de Smaug nos dejó sin aliento, La batalla de los cinco ejércitos arranca después de que Bilbo y los enanos despiertan al dragón Smaug. La bestia, que cobra venganza lanzando fuego a los habitantes de la ciudad del lago, no es la única fuerza peligrosa que se ha desatado. Está también la avaricia del rey Thorin, el líder de los enanos quien, al desterrar a Smaug del reino de Erebor, ha entrado en poder del tesoro que ahí se encontraba. Su avaricia lo hará anteponer el oro a la amistad y el honor, provocando una guerra en la que las razas de enanos, elfos y hombres deberán decidir entre unirse o ser destruidos por los ejércitos que Sauron ha enviado en su dirección.

Exceptuando el inicio flojo y musical de Un viaje inesperado que corrigió el paso en La desolación de Smaug, el único reproche persistente durante las tres entregas de El Hobbit fue su duración. ¿Tres películas de más de dos horas cada una para contar un libro de trescientas páginas? El estirón de trama se notaba. La BBC incluso publicó que es más tardado ver las películas que leer el libro.

Hay que considerar que este afán por hacernos ver películas que duran una vida es gusto de su director, Peter Jackson. Incluso el cine que ha hecho afuera del universo de Tolkien (King Kong y The Lovely Bones) se rehúsa a durar menos de 130 minutos.

Para concluir la gesta hobbit, La batalla de los cinco ejércitos se toma casi dos horas y treinta minutos. Plazo razonable y satisfactorio en el que Jackson se apega a su probada fórmula de combinar una historia de amor interracial (la elfa Tauriel y el enano Kili), una historia de hermandad (Bilbo y la compañía de enanos) y una historia de antagonismo (el bien y el mal.) Para los no adeptos al fenómeno Tolkien, la primera hora parecerá política y demagogia entre bandos de la Tierra Media. Lo cierto es que este balance entre subtramas densas (sobre razas con sus propias lenguas y conflictos) y las monumentales escenas de acción es lo que nos hace pensar que JRR Tolkien se sentiría orgulloso de El Hobbit en pantalla grande. 

La segunda mitad está reservada para la acción. Si pensaban que Jackson se había conformado con las enormes secuencias de combate que logró en las cinco películas anteriores, guarden asombro para la batalla que da título a esta cinta.

En principio, “batalla de los cinco ejércitos” suena a “todos contra todos”. Todo lo contrario, es un tercer acto microscópicamente capturado en el que cada hombre caído y cada cráneo estrellado se sienten.

Si el primer episodio fue el show de Bilbo y el segundo un escaparate para la genial interpretación de Benedict Cumberbatch como Smaug, el tercero corresponde a Richard Armitage como Thorin. Él viene siendo el Viggo Mortensen de esta trilogía.

Con La batalla de los cinco ejércitos como pieza final —al menos en lo que a Peter Jackson respecta— la franquicia de la Tierra Media queda como una de las más dignas, sólidas y homogéneas en la historia reciente de Hollywood.

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Dulcería

 

Los mejores pósters del 2014

Mientras el gremio cinematográfico discute ardua y ruidosamente cuáles serán las mejores películas del año, una conversación más discreta pero igual de interesante sucede entre los aficionados al diseño: la de los mejores pósters de películas de este 2014. Esta semana los sitios web Mubi y Fubiz publicaron su selección de los carteles más memorables. Cabe decir que algunos de los pósters señalados pertenecen a cintas que también figuran en las listas del mejor cine del año.

 Links:

http://www.fubiz.net/2014/12/09/the-best-movie-posters-of-2014/.

https://mubi.com/notebook/posts/the-best-movie-posters-of-2014


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Cuadro por cuadro


Esta semana escribí bajo la influencia de...

El trailer de Inside Out, de Pixar: http://trailers.apple.com/trailers/disney/insideout/.

El trailer de la versión animada de El Principito: http://youtu.be/RIAbFrMIVbo.

La fotografía más cara del mundo: http://www.lik.com/news/newsarticle57/.

 La primera imagen de Ewan McGregor como Jesucristo para la película Last days in the desert. ¿Le falta barba?: http://i.imgur.com/3mdlZyu.jpg.

Sony Hack: la filtración online de correos electrónicos que durante los últimos diez años fueron intercambiados entre altos directivos y ejecutivos del estudio Sony Pictures. Para que se entienda, Wikileaks para cinéfilos: http://cnnmon.ie/1DtFNsx.

 Wikipedia representada como una galaxia: http://wiki.polyfra.me/.

Smaug, el dragón de El Hobbit, en entrevista con Stephen Colbert: https://t.co/KFO8GgRat6.

Likehunter o las redes sociales representadas como un videojuego: http://dissolve.com/showreels/likehunter.

 La canción “Telephone” de Merchandise: http://youtu.be/cnD5izJtB4o.


 twitter.com/amaxnopoder