Bambi vs. Godzilla

J.K. Rowling nos invita a madurar

En su debut como guionista y con más control de su emporio, J.K. Rowling no pierde rumbo, ni olvida la regla suprema del cine: no aburrir a la audiencia.

Hay quienes dicen que J.K. Rowling es la nueva George Lucas. El comentario es halago y es ofensa. Habla de la capacidad de la escritora inglesa para crear un universo entrañable que podría ganar un culto atemporal, así como del riesgo que corre al seguir expandiendo su propiedad intelectual por el afán de perfeccionarle y/o lucrar.

Aunque la comparación cabe, no es exacta. Mientras que Lucas tuvo altibajos en su trayectoria y vendió Star Wars a Disney en una transacción histórica, Rowling ha recibido la aprobación crítica y comercial de todas las adiciones a su marca. La más reciente, Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos, es otra prueba de que el material para extender su emporio no es algo que se saca de la manga, sino de su admirable y disciplinada imaginación.

Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos narra el origen de uno de los libros de texto de Hogwarts que lleva el mismo título. Se desarrolla setenta años antes de la trama de Harry Potter y tiene como protagonista Newt Scamander, el autor de dicho libro. 

Scamander es un magizoologo que recorre el mundo con una maleta sin fondo en la que captura especies mágicas a las que mantiene en cautiverio para evitar su extinción.  Al desembarcar en Nueva York, un incidente hará que pierda su maletín. La llegada de Newt coincide con una racha de destrucción que tiene preocupado al Consejo de Magia de Los Estados Unidos de América (MACUSA, según sus siglas en inglés). ¿Estos ataques son obra de las criaturas salidas del equipaje extraviado de Scamander o se trata de un mal mayor que anda suelto?

Podemos señalar lo que gustemos entre sus imperfecciones: los personajes no son entrañables (al menos no todavía), el desenlace en realidad son tres desenlaces, la batalla final es muy cercana a la acción que vemos en el cine de superhéroes. Pese a todo, Animales Fantásticos tiene un acierto inédito en el boom de precuelas: crea una historia completamente nueva sin desconectarse de la original -mucha atención, que esto no es cualquier cosa- no nos hace sentir que estamos viendo un reboot o un remake.

En su larga sociedad comercial con Hollywood, esta es la primera vez que Rowling escribe el guión de una de sus historias. Su primera acción como guionista es madurar. Sabiendo que la audiencia que la sigue desde inicios de su carrera ya es adulta, se permite mostrar la lucha entre el bien y el mal con matices más oscuros y, sobre todo, proponerle a su legión de fans un desapego del mundo específico de Hogwarts. De Potter a Scamander, de Inglaterra a Nueva York, de la butterbeer a la giggle-water, los fans de Rowling deben crecer con la promesa de que los espera un mundo tan fascinante como el que están por abandonar.

La racha de actuaciones de Eddie Redmayne que dan alma a una película (The Theory of Everything, The Danish Girl) se suspende aquí. Es Dan Fogler como Jacob, el cómplice de Newt, quien roba cámara, en principio, por su aura cómica. Al final, nos damos cuenta de que Jacob es quien posee los elementos de un buen personaje. Newt es un misterio que las futuras entregas de esta serie nos irán despejando. De Jacob, por el contrario, iremos sabiendo todo (intención, obstáculo, interés sentimental) y eso nos conecta más con él que con el protagonista. Samantha Morton merece mención honorífica en su papel de lideresa de The Second Salamers, un grupo extremista que va en contra de la brujería. Es una lástima que Morton no sea vital para la trama, pues su encarnación de una cazadora de brujas es estupenda. Es ella quién captura con más autenticidad el tono más crudo que Rowling busca para este nuevo universo.

En su debut como guionista y con más control de su emporio, J.K. Rowling no pierde rumbo, ni olvida la regla suprema del cine: no aburrir a la audiencia.

@amaxnopoder