Bambi vs. Godzilla

Un gran Scorsese y el mejor DiCaprio

Cuando te ríes viendo una comedia negra, sabes que comulgas con su sarcasmo, ironía y humor ácido. Hasta esta semana, nunca había visto una comedia negra que me hiciera reflexionar mis carcajadas en tiempo real.

A mitad de El lobo de Wall Street, la increíble nueva película de Martin Scorsese, Jordan Belfort debe llegar con urgencia a su casa para impedir algo que arruinará su vida por completo. Su casa está a una milla, su coche está a unos pasos. Su cuerpo, por el contario, está muy lejos; bajo el efecto de una sobredosis de pastillas que lo tienen inmovilizado en el suelo y babeando. Como un cuadripléjico abandonado a su suerte, el personaje de Leonardo DiCaprio (en la mejor actuación de su carrera) se arrastra hacia la calle, abre una puerta, se impulsa por unos escalones de piedra para estrellarse contra el pavimento y reptar hasta lograr entrar en su Lamborghini Countach y encender el motor.

Por definición, lo que vemos es una ejecución de slapstick, de comedia física. En la situación cabe el humor. Lo extraño es que no es intencionalmente graciosa ni accidentalmente cómica. Todas las fuertes escenas de esta cinta (que son bastantes) tiene esa dualidad: son tan divertidas como repugnantes. Así nos causen mucha o poca gracia, lo interesante es analizar por qué nos reímos.

Basado en la autobiografía de Jordan Belfort con el mismo título, el guión de Terence Winter (escritor de The Sopranos y Boardwalk Empire) narra el acenso de este corredor de bolsa convertido en multimillonario durante las décadas de los ochenta y noventa. Belfort fundó Stratton Oakmont, la agencia de corredores que se consolidó vendiendo bonos basura a alto costo mediante tácticas fraudulentas y manipuladoras.

Lo único que necesitamos comprender sobre el mundo financiero al que la historia hace referencia, lo aprendemos en una de las primeras escenas, cuando Jordan recibe su primera y definitiva lección por parte de su mentor, Mark Hanna (un renacido e imparable Matthew McConaughey, de gran papel en gran papel): Wall Street es manipulación, mentira, bullshiteo, fraude. Pese a esta confesión, la película no se siente como una crítica a ese sistema. Es una provocación con dedicatoria a nosotros. Retrata el vacío ético, el cinismo, la adicción al dinero y los excesos que produce.

El lobo…es una de las películas más efervescentes y vivas de la cartelera comercial debido al debate que genera después de verse. Los bandos en dicha discusión cuestionan si la última de Scorsese es una sátira que exhibe el estilo de vida de sus personajes o propaganda que lo glorifica. Cuestionar las intenciones morales detrás del arte es un tema de nunca acabar y con respuestas nada claras. Por más subjetiva que sea la discusión, no pierde valor. Si Estados Unidos vende a granel películas cínicas sobre dinero, desnudez frontal, sexo, drogas y f-words, ¿qué hace a ésta particularmente agresiva?

Dejando el debate a un lado, celebremos el hecho de que un autor consagrado, como Martin Scorsese, se interese en cambiar su estilo. Todos coincidimos en que, temáticamente, El lobo… es el equivalente a un greatest hits, un regreso al catálogo del director. Formalmente, aquí hay novedad. Ágil, nítida, divertida, palpitando en movimientos de cámara, jugando con realidad y percepción, rompiendo la cuarta pared. Esta inyección de juventud se agradece, tomando en cuenta que otros directores de su generación, o contemporáneos, siguen amortajados en su estilo de toda la vida (Woody Allen) o con frustrantes resultados al momento de experimentar (Ford Coppola).

A lo largo de doce años, la relación profesional entre Scorsese y DiCaprio ha madurado y el reflejo es esta actuación en la que lo vemos poseído por los espíritus del capitalismo.

Sus tres horas de duración, si bien editables, se sostienen en ritmo e interés, gracias a escenas extensas, incendiariamente actuadas y magistralmente dirigidas.

El otro día, Liza Minelli le dijo a Matthew McConaughey: “Si no ganas el Oscar por tu actuación en Dallas Buyer’s Club, yo te regalo el mío”. Alguien (sugiero que Julia Roberts) tenga el mismo gesto con Leo este año, sí se lo merece.


CUADRO POR CUADRO

Esta semana escribí bajo la influencia de...

El tributode The Simpsons al director japonésHayao Miyazaki: http://bit.ly/KcqBWw.

Estesketch de la serie Portlandia, quenos concientiza de no usar a la ligera la palabra nerd: http://bit.ly/JQnELJ.

Esteartículo sobre las salas de cine independientes en Estados Unidos que fueronsalvadas a través de la plataforma de crowdfunding Kickstarter: http://bit.ly/1euB3lH.

La más recienteportada de Entertainment Weekly, lacual inaugura una nueva tendencia: directores de cine que fotografían portadasde revistas para promocionar sus nuevas películas. David Fincher fotografióesta portada para Gone Girl: http://bit.ly/1arlNqQ.

El pósterde Enemy, la cinta que el director dePrisoners, Denis Villeneuve, estrenaen el 2014, también protagonizada por Jake Gyllenhaal: http://bit.ly/1iZWb98.

El remakede Perros de reserva… en Twitter: http://bit.ly/1d5AqCh.

Esteanuncio colocado en una sala de cine en la que se exhibe El lobo de Wall Street: http://bit.ly/1c5BZKo.

Elnerviosismo de Michael Bay durante su participación en el CES (ConsumerElectronics Show) de Las Vegas: http://bit.ly/KOaw9T.  

 


DULCERÍA

‘Héroe-glíficos’

 El diseñador gráficoJosh Lane fusiona su admiración por el arte egipcio y la cultura pop en estaserie de imágenes en las que personajes de cómics y series de televisión soninsertados papiros y jeroglíficos.

 Link: http://bit.ly/KJDMid.



CUADRO POR CUADRO

 

Esta semana escribí bajo la influencia de...

 

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