Bambi vs. Godzilla

"Tomorrowland", de Brad Bird

Cuando tenga que hacer mi lista de ganadores y perdedores de este verano no sabré dónde poner a Tomorrowland.

La disfruté mucho, a la vez que distinguí inmediatamente sus fallas. Tampoco ayuda enterarse que ésta fue la película por la que Brad Bird declinó dirigir el episodio VII de Star Wars.

Casey Newton (Britt Robertson) es heroína de Disney, pero no la heroína promedio de Disney.

Quiere ser astronauta, está inconforme con muchas cosas en el mundo y está dispuesta a meterse en problemas para cambiarlas. Al ser liberada de la estación de Policía por haber interferido en un proyecto de la NASA, Casey encuentra en sus pertenencias un misterioso pin que al ser tocado te transporta a otro lugar. Intrigada por el pin, Casey comienza a investigar el origen del artefacto, hasta dar con el paradero de Frank Walker (George Clooney), un científico ermitaño que le revelará dónde se encuentra el mundo al que conduce el pin y por qué razón ha acabado en sus manos.

En palabras de cualquier mamá o tía que recomiende cine, Tomorrowland es una película "con mensaje". Pero no hay que desconfiar; para ser una de esas películas lo hace bastante bien.

Sin rodeos ni pretensiones, nos pregunta: ¿qué vamos a hacer para cambiar el mal pronóstico del futuro del planeta? Y en vez de responder la pregunta con la historia de una chica obligada a liderar y sobrevivir en un mundo indeseable y autodestructivo, nos plantea la aventura opuesta, que comienza gracias al entusiasmo y la curiosidad de su protagonista.

El optimismo y la aventura voluntaria no son cosas que buscamos en el cine de hoy. Katniss Everdeen no sería tan popular si, en lugar de un arco y flechas, matara con abrazos y sonrisas. Tampoco lo sería Mia Hall (la protagonista de If I stay) si no estuviera en una cama de hospital al borde de la muerte, recordando a su novio en flashbacks. Tampoco lo serían Hazel y Gus (de Bajo la misma estrella) si no tuvieran una enfermedad terminal. Para vendernos un cambio de actitud frente al cine que consumimos, Brad Bird le dio a Tomorrowland el espíritu de los tiempos en que el cine de aventuras fue luminoso y optimista. Esto es, cualquier año antes del 2000. Y aquí es donde Tomorrowland se vuelve encantadora, siendo una película actual con valores retro.

Algo de lo más deliciosamente retro en su guión, por ejemplo, es que Casey se mete en un sinfín de problemas y termina involucrada en la salvación del planeta mientras su papá no tiene idea de que está en peligro, porque le dio una excusa a través de su hermano menor. O que Casey no tiene un interés sentimental que le dé sentido a todo lo que hace. O que la violencia en todo momento tiene un toque caricaturesco. Toda esa odisea fuera de casa mientras los papás no están enterados es muy retro, si le preguntan a este niño de los ochenta.

Como arquitecto del futuro, Brad Bird se luce, dándonos un tour por un mundo del mañana con trenes que queremos abordar, piscinas en las que queremos nadar y espacios que queremos explorar a fondo.

Relato y puesta en cámara prometen y van en ascenso durante primero y segundo acto, convenciéndonos de que cada acción es parte de algo más grande que será despejado hacia el final. Qué emoción. Todo indica que llegaremos bien hasta el desenlace. Lo cierto es que nos estamos engañando. Sabemos que el guión de esta cinta fue escrito por Damien Lindelof y entonces se nos revuelve el estómago. Vienen a la mente las horas que perdimos viendo los insatisfactorios finales de Lost, The Leftovers y Prometeo. Las horas que nadie nos devolverá.

Presentimos que Lindelof nos la va a aplicar. La buena noticia es que dolerá menos. Tomorrowland no deja preguntas abiertas o explicaciones confusas. En cambio, es el secreto detrás de su viaje, las motivaciones de su villano y el tan mencionado invento que hizo que el personaje de George Clooney fuera desterrado de Tomorrowland lo que se explica vaga y brevemente para dar espacio a una subtrama romántica que seguramente no pocos encontrarán bizarra.

El afecto de Brad Bird por Tomorrowland es innegable y se comprueba en numerosos detalles. Estupendamente intencionada, conmovedora en el modo en que se dirige a los soñadores de la audiencia y sólo truncada por un clímax ambiguo, poco memorable, Tomorrowland es otra señal de que Brad Bird, aún después de haber dirigido grandes obras animadas para Pixar (Ratatouille y Los Increíbles) es un realizador que tiene mucho más que ofrecer en el cine de acción viva.

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Los mejores pósters de Cannes 2015 

Una selección de los mejores carteles de las películas que concursaron en diferentes secciones de la edición sesenta y ocho del Festival de Cine de Cannes.

 

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Cuadro por cuadro

 

ESTA SEMANA ESCRIBÍ BAJO LA INFLUENCIA DE...

News gif: la app que resume las noticias en Gifs. Suena -y probablemente sea- a la antítesis del periodismo.

Pero su maridaje de noticias relevantes, divertidas y curiosas con gifs acertados es bastante entretenido.

Newsgif.com.

El nuevo disco de Alabama Shakes: https://open.spotify.com/album/03nQNGFi3dIxg6ghNbtVWW.

El nuevo disco de Chassol: https://open.spotify.com/album/4ML85VhWPuIOtXqR1Dl7TW.

El trailer honesto de Jupiter Ascending: https://www.youtube.com/watch?v=ShAeafYCqxk.

La obra de Alexey Kondakov, quien photoshopea personajes de pinturas clásicas en escenas de la vida moderna: http://supersonicart.com/post/119299392957/alexey-kondakov.

Esta entrevista con el guitarrista de Mad Max: Fury Road: http://noisey.vice.com/blog/we-talked-to-the-dude-who-plays-a-flame-throwing-guitar-in-mad-max-fury-road.

Esta gorra de Twin Peaks: https://www.pinterest.com/pin/153685406010776553/.

El nuevo episodio de Seinfeld, escrito e interpretado por un colectivo de comediantes: https://t.co/HWl3ub2GRM.

La bandeja que inventó KFC para textear mientras uno come chatarra sin manchar de grasa la pantalla del Smartphone: https://vimeo.com/126814985.



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