Bambi vs. Godzilla

Sr. y Sra. Smith

La primera vez que vi el trailer de Focus: maestros de la estafa les advertí en esta columna sobre la fuerte vibra brangelinezca entre sus protagonistas, Will Smith y Margot Robbie. Por "vibra brangelinezca" entendamos la química incendiaria suscitada entre Brad Pitt y Angelina Jolie cuando actuaron juntos en Señor y Señora Smith (2005). Una química con el potencial de no perecer en el set y, dicho sea de paso, ser causal de divorcio entre Will Smith y Jada Pinkett. Todo eso aluciné.

Después de ver Focus lo confirmo: Smith y Robbie son la mejor mancuerna vista en pantalla en un buen tiempo. Lo que el cine ha unido que ningún hombre lo separe, por favor. Especular o imaginar qué tan lejos llegarían estos dos fuera de la ficción no tiene cabida en esta reseña de cine. Lamentable. Me concretaré a decir que los protagonistas de Focus compensan el fiasco romántico y la patética tensión sexual de Dakota Johnson y Jamie Dornan en la recién pasada Cincuenta sombras de Grey.

Nicky (Will Smith) conoce a Jess (Margot Robbie) en un bar. Ella le propone ir a su cuarto de hotel.

Allí serán sorprendidos por el supuesto esposo de Jess. Todo es parte de un plan para robar a Nicky.

Jess ignora que su víctima es experta en estafas y los pondrá en evidencia. Incluso les dará un par de consejos para su próximo engaño. Jess no logra verle la cara a Nicky pero sí lo impresiona al grado de invitarla a formar parte de la red de ladrones para la que él trabaja. Juntos tienen potencial para desfalcar a medio mundo. También tienen una química amorosa que pondrá en riesgo su prometedora carrera.

Antes de atribuirle su atractivo al alto voltaje entre Smith y Robbie o a la intuición de Smith para echar el ojo a los guiones que resultan en cine entretenido, hay que señalar a los directores de Focus. Glenn Ficarra y John Requa son la dupla injustamente desconocida que lleva años conformando elencos de película exquisitos. Elencos a los que quisiéramos ver siendo amigos, pareja o familia en la vida real.

En 2009 reunieron a Jim Carrey y Ewan McGregor como pareja gay en la estupenda e ignorada I love you, Phillip Morris. En 2011 convocaron a Steve Carell, Julianne Moore, Ryan Gosling y Emma Stone en Crazy, Stupid, Love. En Focus llevan esta cualidad al siguiente nivel: proponiéndonos una pareja interracial.

A no ser que nos enteremos de esto gracias a algún hacker que ventile emails entre poderosos de la industria, nada ofi cial sabremos sobre la renuencia de los estudios de Hollywood para aprobar protagonistas de razas opuestas (particularmente blanca y negra) en cintas con premisas románticas. Tampoco hay que ser muy intuitivo para comprobar si esta discriminación es real; basta con recordar cuál fue la última pareja con tonos de piel opuestos que vimos besarse. Cuenta la leyenda que en Hitch (2205), la coprotagonista de Will Smith era originalmente Cameron Diaz.

Por motivos que el mismo Smith atribuye a decisiones superiores, la Diaz fue reemplazada por Eva Mendes.

Lo emocionante de Focus es que aunque su tema central es la relación entre Nicky y Jess, su guión no invierte en hacernos pensar que estamos frente un romance interracial y en qué medida este factor hará posible o imposible su amor. Darle poca importancia al tema y dirigir nuestra atención al género que realmente marca la cinta (el de estafadores) es su tremendo logro.

Es verdad, me estoy enfrascando en el subtexto, los actores protagónicos, su color de piel y la ruptura de esquema que representan dentro la cultura racista en Hollywood. Me gustaría abocarme a la historia como tal, pero Focus no rompe ni pule esquemas en ese frente.

Imaginen Ocean's Eleven con el mismo soundtrack de buen gusto y menos onda. Mismo carisma, menos filo en los diálogos. Mismo glamour, menos duelo de actuaciones.

Sus secuencias de estafa van aumentando en difi cultad, son divertidas y estresantes, no obstante, lo que más termina importando es que él y ella terminen juntos. Ya sea pobres, exiliados, extraditados, derrotados, pero juntos.


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Stanley Kubrick en Monterrey

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey inauguró este 6 de marzo la exposición Stanley Kubrick. Se trata de la muestra creada en Alemania y que ha hecho gira por diversas capitales del mundo. La integran mil objetos correspondientes a diversas etapas en la carrera del realizador más infl uyente de los últimos tiempos: vestuario, maquetas, guiones, claquetas, props, fotografías, parte de su biblioteca personal. Monterrey será la única ciudad de México en albergarla. Imperdible.

Link: http://www.marco.org.mx/index.pl?i=1004.


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Cuadro por cuadro

 

ESTA SEMANA ESCRIBÍ BAJO LA INFLUENCIA DE...


Unbreakable Kimmy Schmidt, la nueva serie escrita y producida por Tina Fey para Netflix:

https://www.youtube.com/watch?v=Hl4bOuGNMwo.

El avance de la nueva temporada de Veep, de HBO. Cae de maravilla para llenar el vacío que dejó ver la temporada 3 de House of Cards en maratón: https://www.youtube.com/watch?v=u9qBDFmbkZg&feature=youtu.be.

El abismo entre la foto de perfil en redes sociales y la realidad.

House of Cards, edición San Lázaro: https://twitter.com/amaxnopoder/status/572963951790571520.

La ventaja de tener a mi taquero de cabecera en Whatsapp: https://twitter.com/amaxnopoder/status/572943832737689600.

Saber que mientras los taiwaneses hacen redramatizaciones de noticias en CGI, los latinos hacemos piñatas:

https://twitter.com/amaxnopoder/status/572778058861563906.

El café en el que no escriben tu nombre sino el nombre de tu sueño. Tuve que ponerme a tono con los sueños de mis amigos.

En realidad soñaba un millón de dólares: https://instagram.com/p/z8iLmTsAcz/?modal=true.



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