Bambi vs. Godzilla

Noé: profeta, héroe y superhéroe

Nadie en la historia de la humanidad ha salido conforme o ileso de un intercambio de puntos de vista sobre religión. Lo mismo aplica para la historia del cine.

Así que, en vez de juzgar qué tan correcta, respetuosa, desviada o arriesgada es la adaptación que hizo Darren Aronofsky del pasaje bíblico de Noé, y por el bien de nuestras jaquecas, limitémonos a encontrar el valor cinematográfico que hay en su más reciente película.

Partiendo de la historia contenida en los capítulos seis al nueve del libro del Génesis, Noé retrata al personaje bíblico que comienza a tener visiones apocalípticas y recibe un llamado de “el creador” (llama la atención que así es como se le refiere a la figura de Dios en todo el relato). Noé (Russell Crowe) está convencido de que el hombre se ha multiplicado con violencia y maldad sobre la Tierra, por lo que un castigo divino destruirá a toda su población y él es el encomendado a construir una arca para salvar a su familia y a dos parejas de cada especie animal de la inundación que traerá un inminente diluvio.

Se ha mencionado con frecuencia la palabra ambición al hablar del trabajo de Aronofsky en este proyecto. Quizá se refieran a cómo interpretó la historia, a las ideas que le interesa transmitir. La ambición que llama mi atención tiene que ver con la dificultad de incluir dos estilos opuestos en la misma película: uno es el estilo del blockbuster épico, empacado de efectos visuales, que corre durante la primera mitad de sus dos horas 18 minutos. Con Industrial, Light & Magic como proveedor insuperable de efectos visuales, Aronofsky describe la Tierra antediluviana con montañas, cielos y criaturas nunca vistas. Esta visión de la Tierra en sus orígenes tiene su mérito estético, pero no deja de ser un hermoso paisaje digital más cercano a la animación que a la fotografía de cine.

El pulso de blockbuster continúa durante el montaje de la construcción del Arca y la introducción de Tubal Cain, un villano inventado para simplificar el conflicto y la estructura narrativa. Todos estos elementos son capturados en lujosos movimientos de cámara con grúa, al estilo de las superproducciones.

En contraste viene luego el estilo del cine independiente, del drama íntimo, que corre durante la segunda mitad, en la subtrama que explica la relación de Noé con cada uno de sus tres hijos: Cam, Sem y Jafet. Aquí el relato recae en el trabajo actoral (Jennifer Connelly, principalmente), los diálogos van cobrando importancia y en la imagen, las tomas fastuosas se intercambian por acercamientos con cámara en mano. La combinación de ambos lenguajes crea más desorden que armonía y se queda en el experimento.

El reproche que más fácil viene a la mente viendo Noé es su hechura, propia de películas basadas en best sellers de literatura fantástica. Con un prólogo que explica el origen y estado del mundo en el que ocurrirá la saga, con “el elegido” cumpliendo su misión, con criaturas mitológicas que lo protegen, con una batalla final en la que el bien y el mal medirán fuerzas. Si bien la mayoría de los best sellers trascendidos a la pantalla grande tienen la misma premisa y argumento, sería curioso acusar a Aronofsky de imitar el esquema del cine fantástico; técnicamente, el material en el que se basa Noé (La Biblia) es un best seller que habla de ángeles, demonios y milagros, como la ficción de la que han surgido El señor de los anillos, Harry Potter o The Hunger Games.

Venimos consumiendo franquicias vertidas en el molde bíblico desde hace más de una década. Por eso, aunque ambiciosa en técnica y narrativa, Noé apenas cosquillea nuestra capacidad de asombro.

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Esta semana escribí bajo la influencia de...

Esta cuenta de Twitter que tuitea cuadro por cuadro La risa en vacaciones. Que nos sirva de consuelo mientras llega el remake que anunciaron hace un par de años: @RisaNVacaciones

Were the wild things go viral, un artículo de “GQ” que nos habla de la persona cuyo trabajo consiste en escoger fotos de los animales más tiernos para el sitio web Buzzfeed: http://gqm.ag/1i4QpPS

Este cortometraje espeluznante, ganador del Who’s there Film Challenge: http://vimeo.com/82920243

Morning phase, el nuevo álbum de Beck: http://spoti.fi/1gF0Zfm

Este mapa hecho por la revista “Time”, muestra las ciudades del mundo en las que la gente se toma la mayor cantidad de selfies: http://t.co/e7XsE05vaB

Este álbum con algunos de los monstruos más terroríficos que han aparecido en películas infantiles: http://imgur.com/a/z4Lok

Esta colección de mash ups que mezcla música de cine con canciones pop: https://soundcloud.com/okarola

Contra la interpretación y otros ensayos, de Susan Sontag: http://bit.ly/1gV7GN3Magia para perros: http://bit.ly/1f111wA

The Feeling, de Julian Sanza featuring Future Feelings: http://bit.ly/1kTrlxE

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Dulcería

Charlie Brown y Snoopy en CGI

Ningún recuerdo de nuestra niñez, por menos popular que lo pensemos, está a salvo de ser modernizado por Hollywood. Esto lo reiteré al enterarme de que una nueva película de Peanuts, de Michael Schulz, será estrenada el próximo año. Charlie Brown, Snoopy y todos los personajes entrañables de Schulz recibirán el trato CGI, un cambio drástico en comparación al estilo de animación que caracterizó por décadas a esta tira cómica y serie de películas animadas. Se sabe que las voces originales serán conservadas.

Link al tráiler de la nueva versión de Peanuts: https://www.youtube.com/watch?v=N1FNL_iIp5c

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http://twitter.com/macsimiliano