Bambi vs. Godzilla

"Momentos de una vida", de Richard Linklater

Rara vez una distribuidora de cine en México le da a una película un título en español que no huela a juicio moral o comedia accidental.

Es el caso de Boyhood, última cinta del texano Richard Linklater que, desde su estreno mundial en el festival de Sundance (enero, 2013) ha resistido el año de estrenos oscareables, yendo en dirección imparable hacia el Oscar a Mejor Película.

Universal Pictures le puso Momentos de una vida. Reducida a una frase, eso es Boyhood. Sólo eso y, a la vez, algo más importante.

Mason (Ellar Coltrane) tiene seis años. Vive con su mamá (Patricia Arquette) y su hermana (Lorelei Linklater) en Houston, Texas. Su papá (Ethan Hawke) se ha ido de casa y los visita ocasionalmente. Esta composición familiar será observada durante doce años teniendo como eje el crecimiento de Mason. Desde niño hasta cumplir la mayoría de edad y mudarse de casa al dormitorio de la universidad.

Cuando una película es demasiado consciente de su mensaje grande y universal, cae de la gracia de los críticos. Le corresponde al espectador y a las voces públicas que discuten el cine darle esa categoría. Reconocer que es una obra que abarca lo inabarcable.

¿Qué tenemos aquí? ¿Una historia de casi tres horas cuyo título ambicioso pretende capturar la esencia de la niñez y la adolescencia? Felicitaciones a Richard Linklater: se salió con la suya sin ser tachado de pretencioso o extraviado en su propia ambición. Con un mínimo de detractores —si no es que ninguno— realizó una película deliberadamente universal que nos dice “Esto, y no otra cosa, es la niñez”. Y nos tiene, ya no digamos maravillados, conformes.

Debido a esa universalidad, Boyhood no tiene en Mason a un protagonista completamente definido. Mason es cualquier chico. Puede ser nosotros. O, si lo prefieren, todos somos Mason. En vez de crearle un conflicto y explicarnos su psicología a través de acontecimientos únicos, creados por su imaginación, Linklater expone episodios ordinarios que a todos nos han pasado. Un corte de pelo que invade nuestra personalidad, una discusión de adultos que no podemos evitar escuchar, un cambio de escuela, un paseo familiar, los primeros síntoma de rebeldía en la pubertad. Aunque es con su madre (Patricia Arquette) con quien Mason tiene el lazo más fuerte, el verdadero coprotagonista de Boyhood es el paso del tiempo.

El tiempo transcurrido no está implícito como en cualquier película que soluciona el avance de los años con una leyenda que dice “x años después”. Linklater consiguió filmar al mismo reparto de cuatro actores durante doce años, siendo la hazaña más aplaudida el haber conservado a su actor principal, Ellar Coltrane, para registrar su desarrollo un par de semanas por año. Desde los seis hasta los dieciocho.

Coltrane es el sueño encarnado de cualquier director de casting. Es pronto para decir si lleva la actuación en la sangre, siendo éste un proyecto que se inspiró en sus mismos actores para crear el guión y tomar decisiones en la historia. Lo cierto es que, como presencia en pantalla, el chico brilla en cada etapa de su transformación. Es tragedia común que el actor infantil pierda su talento al entrar a la adolescencia. Coltrane es igual de interesante en cada cambio de edad, carácter y corte de cabello.

Es gracias a que conocemos lo complejo e intencional que su director puede ser en cintas como Waking life y la trilogía Before (Before Sunrise, Before Sunset y Before Midnight) que la simplicidad de Boyhood se siente como decisión clave y no error. Nadie podrá apartar sus ojos de la hazaña de mantener el control de un rodaje por más de una década, pero hay más aciertos que valorar. Está la distancia moral, el tono natural y la ausencia de juicio al mostrar los momentos de una vida a los que refiere el acertado título en español. Cuando la trama plantea discusiones de pareja, violencia doméstica y uso de drogas, no estamos en un drama, no vemos conductas buenas o malas. Es la vida ocurriendo, con canciones de Coldplay, Weezer y Flaming Lips que nos ubican en la época pero, bajo ningún motivo, sirven de fondo para influir en una escena. El aprendizaje y transformación de los personajes no tiene música ni mancha alguna.

Richard Linklater ha hecho una película con la estrella de cine más caprichosa, intransigente y sin escrúpulos: el tiempo. Superen eso.


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Dulcería


Kitbashed: el génesis de “Star Wars”

Kitbashed es un ebook escrito y publicado por Michael Heilemann. El autor lo describe como un análisis exhaustivo de las fuentes de inspiración que llevaron a la creación de Star Wars: desde las películas que Lucas hizo siendo estudiante, el cine europeo de la época, los westerns (americanos e italianos), cine de samuráis, de guerra, cómics, artistas, compositores, y así sucesivamente hasta e incluyendo el lanzamiento de la llamada madre de todas las franquicias.

No hay una fecha clara para su publicación, pero los avances y un blog pueden seguirse en: http://kitbashed.com/



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Cuadro por cuadro

 

Esta semana escribí bajo la influencia de...


La descripción que Marguerite Yourcenar hizo del futuro en esta entrevista que le hicieron en 1985: http://fus.in/1zUw875.

Este artículo sobre la colección de relojes de Mahatma Gandhi: http://bit.ly/1BvZLj9.

Este póster de Coachella que en lugar de artistas presenta un campo semántico de la experiencia que implica viajar y asistir al festival: http://bit.ly/1C1mdPK.

Cosas que no sabía de Eyes Wide Shut, de Stanley Kubrick. Por ejemplo, que Kubrick quería a Woody Allen de protagonista: http://bit.ly/1t9QGpa.

El trailer de The Search for General Tso: un documental sobre la comida china en América: http://youtu.be/7z0hmBIR8BE.

Esta entrevista con Robert Yeoman, el cinefotógrafo de 63 años de Wes Anderson: http://vult.re/1BEw0wD.

La dieta mediática de Steven Soderbergh durante el 2014. Todo lo que leyó y vio: http://extension765.com/sdr/22-seen-read-2014.

El maratón Reyes-Guadalupe: http://instagram.com/p/xqZa8lMAT9/?modal=true.


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