Bambi vs. Godzilla

'Misión rescate', de Ridley Scott

Estoy recuperando la fe en directores a los que había renunciado.

La semana pasada escribí de Los huéspedes, con la que M. Night Shyamalan recobró credibilidad narrativa. Este fin de semana, Ridley Scott.

Mientras que los detractores de Shyamalan no éramos pocos, reconozco que en el escepticismo hacia Ridley Scott podría estar solo. No lo considero un mal director, es sólo que la gente tiene una visión romántica de su carrera. Su nombre hace que la mayoría piense inmediatamente en Blade Runner y Alien. Cuando yo escucho el nombre de Ridley Scott pienso en el ochenta por ciento de su filmografía regular. En Hannibal, Robin Hood, Kingdom of Heaven, American Gangster, The Counselor, Matchstick Men, Exodus, Body of Lies. Cintas malas, abundantes y recientes.

Quizá las únicas dos cosas que autores tan disímiles como Shyamalan y Scott tienen en común son: que ambos nos dieron una década de cine intrascendente y que ambos, este año, han vencido esa larga y perezosa racha. No con triunfos que alcancen su virtuosismo del pasado, sí con películas en las que al menos han recordado cómo entretener a sus audiencias. Por un segundo, hasta yo mismo siento que estoy siendo excesivo en mi crítica. Pero si consultamos parámetros como Rotten Tomatoes o Metacritic, Misión rescate es la cinta mejor reseñada de Scott desde Blade Runner. En 1982. Hace treinta y tres años.

Basada en la novela que todo mundo me ha recomendado (The martian, de Andy Weir), Misión rescate relata la odisea de Mark Watney, un astronauta abandonado en Marte luego de que la tripulación de su nave lo da por muerto y abandona el planeta para ponerse a salvo de una tormenta de polvo. Usando sus conocimientos en botánica y entrenamiento como astronauta, Watney ingenia una manera de comunicarse con la Tierra y hacerle saber a la NASA que sigue con vida y aceptará el reto de encontrar las condiciones para sobrevivir hasta que lo rescaten.

No hay demasiado que explicar en la efectividad de Misión rescate. Es el resultado de anular fetiches que su director llevaba años acumulando. Temáticamente menos ambicioso (la ciencia es tema sin plantear dilemas o preguntas), visualmente relajado (fotografía y diseño de producción cuidados, no obsesivamente trabajados), con elenco distinto a sus colaboradores habituales (adiós Russell Crowe), un protagonista con certidumbre, moralmente intacto y un tono dramático de lo más chill out en comparación a la tragedia griega que suele impregnar sus historias.

Es verdad: a falta de ambición y complejidad, la aventura de Watney se siente facilita. Su actitud positiva y playlists de música disco atenúan demasiado el hecho de estar a millones de kilómetros de casa, tener el oxígeno y el alimento contados. Desde el comienzo, el optimismo de Watney nos convence de que todo saldrá bien y, aun cuando ese optimismo es tan fuerte que podría decirse que nos está spoilenado la película, no afecta nuestro interés y atención a sus dos hora horas, veinte minutos de su duración.

En gran parte, lo que sostiene a Misión rescate es su reparto. Matt Damon en Marte y Jeff Daniels en la Tierra. Aparentemente ellos leyeron la novela y captaron su esencia, pues en el guión no está.

Nunca sabemos nada de la vida personal de los involucrados, nunca conocemos su conflicto o vida interior. Es un misterio que pese a estos vacíos, Ridley Scott logre empatía total con su nueva alineación de colaboradores. A cualquier otro director ya lo hubiéramos abucheado por esta falta de garra que en Misión rescate funciona. Es como si dentro de su misma zona de confort hubiera creado algo diferente. Y aunque parezca un trabajo indigno del realizador de Alien y Blade Runner, recordemos que ese realizador también hizo GI Jane, Hannibal, Robin Hood, Kingdom of Heaven, American Gangster, The Counselor, Matchstick Men, Exodus, Body of Lies.

Comparada con el grueso de su filmografía, Misión rescate es bastante buena.

¿Qué debería definir a un director: sus únicas dos obras maestras o las otras quince más o menos buenas películas que le siguieron?

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Cuadro por cuadro

Esta semana escribí bajo la influencia de...

Este avance de M Train, el nuevo libro de Patti Smith: http://www.theguardian.com/music/2015/sep/27/patti-smith-m-train-extract-its-not-so-easy-writing-about-nothing

Personas que le ponen punto final a los links, como si fueran oraciones: https://twitter.com/amaxnopoder/status/648539455922401282

Box Vox, un blog que colecciona diseños de empaques: http://www.theguardian.com/music/2015/sep/27/patti-smith-m-train-extract-its-not-so-easy-writing-about-nothing

El papel de baño de Chewbacca. Una obra maestra de ocho segundos: https://www.youtube.com/watch?t=7&v=o1X8jgrMhc4

El concurso de diseño del logo del Gobierno de Nuevo León: http://logotipo.nuevoleonparticipa.com/logotipos.php

El comediante que trolleó a esta presentadora de televisión en una entrevista sobre Edward Snowden. Todo el tiempo él estaba hablando de Edward Scissorhands: https://www.youtube.com/watch?t=8&v=t3r51QI4Ctw

El adiós a los 140 caracteres como límite en Twitter: http://recode.net/2015/09/29/twitter-plans-to-go-beyond-its-140-character-limit/

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Dulcería

Vancouver: la ciudad que nunca se interpreta a sí misma en el cine

Según este ensayo de Every Frame a Painting, ninguna otra ciudad ha sido disimulada en la cinematografía moderna como Vancouver. Es la tercera ciudad más grande en producción de cine en América del Norte después de Los Ángeles y Nueva York. Y aun con todas las películas y programas de televisión que se han hecho allí, esta ciudad nunca aparece como tal. Siempre aparece emulando otras coordenadas del planeta.

Link: https://www.youtube.com/watch?v=ojm74VGsZBU