Bambi vs. Godzilla

"Pasajeros": un thriller sci fi que se pierde en el espacio

Vista con el contexto de su trailer emotivo y el centenar de entrevistas que sus protagonistas concedieron alrededor del mundo, gastando bromas y en el mejor de los humores, Pasajeros pinta como la historia de romance y ciencia ficción que hará más reconfortante nuestra Navidad. Tan pronto nos pongamos cómodos en la butaca para ver a Jennifer Lawrence y Chris Pratt en el noviazgo cinematográfico al que estaban destinados por ser dos de los actores más carismáticos del planeta, el primer acto de la nueva cinta de Morten Tyldum (The Imitation Game) nos lleva a un callejón oscuro en el que descubrimos que se trata no sólo de algo más, sino de algo completamente diferente. 

En un prólogo que establece lo poco de sci fi que tiene la historia, se nos dice que en el futuro la humanidad ha desarrollado la tecnología para movilizarse a nuevos planetas que habitar. El Avalon es una nave espacial que transporta a 5 mil pasajeros en un sueño inducido en un trayecto que durará ciento veinte años. Parte del plan es que, cuatro meses antes de llegar al planeta al que se dirigen, tripulación y pasajeros saldrán de su cámara de enfriamiento para recuperarse del sueño criogénico. Debido a una avería en su cámara de sueño, Jim Preston (Chris Pratt), despierta sesenta años antes de lo programado. Sin éxito, Jim intenta todo para regresar a su cápsula y, ante la idea de pasar solo el resto de su vida en una nave espacial, una solución muy delicada viene a su mente.

¿Qué tal despertar a alguien que le haga compañía?

En su ir y venir por el Avalon, Jim se fija en Aurora (Jennifer Lawrence), una mujer a la que conoce mejor revisando los archivos de información personal contenidos en su cámara de sueño. Aurora es una escritora de Nueva York que planea ir al nuevo planeta y regresar a la Tierra para dar testimonio de su experiencia. Atraído por lo poco pero suficiente que sabe de ella (como quien se enamora de alguien por su perfil de Facebook) e influenciado por el aislamiento en el que ha estado durante un año, Jim decide despertarla, haciéndole pensar que se trató de un accidente.

Adiós a nuestra inocente fantasía de ver a Pratt y J. Law en un romance interestelar. La verdadera y escabrosa premisa de Pasajeros requiere de nuestra conciencia y no de nuestra admiración por las estrellas de cine con buena química.

Considerado desde hace diez años como uno de los mejores proyectos que no conseguían financiamiento en Hollywood, el guión de Jon Spaihts tiene una voluntad subversiva que contradice a los blockbusters gringos: ¿Un hombre que afecta para siempre la vida de una mujer en un acto en el que ella no dio su consentimiento? Vaya analogía del mundo actual.

Durante dos terceras partes, Pasajeros funciona. Mejor que mejor: nos incita a cuestionar qué tan romántico es el encuentro que vemos, qué tan propias de la naturaleza humana son las acciones del personaje de Chris Pratt. Ni qué decir de las fibras feministas que tensará. Cuando parece que el director Morten Tyldum logró contrabandear un mensaje anti Hollywood en la película más esperada de fin de año, los altos mandos toman las riendas del desenlace y lo resuelven del modo más convencional.

@amaxnopoder